El Auditorio del Museo Antropológico de Arte Contemporáneo (MAAC) en Guayaquil se llenó de mucho talento y sentimiento cuando -bajo la dirección de la dramaturga Ivana Verduga Palencia- 25 estudiantes con discapacidad intelectual presentaron la obra de teatro “Soles y Lunes”, donde plasmaron las experiencias y emociones a través de elementos de la naturaleza como el sol, las estrellas, semillas de arroz y de trigo.
Y es que el arte no conoce de barreras ni límites. Y produce una conexión especial entre los seres humanos. Por ello, terapistas concuerdan en que el arte abre espacios de inclusión a las personas con discapacidades.
Vanessa Cedeño, analista de inclusión educativa de la Fundación de Asistencia Psicopedagógica para Niños, Jóvenes y Adultos con Discapacidad Intelectual (Fasinarm), comparte que la creatividad artística es un bien común. Todas las personas son capaces de desarrollarla si encuentran el entorno adecuado. Fasinarm es una de las pioneras en este campo.
Cuando una niña o niño tiene alguna discapacidad, a menudo se recomienda a los padres llevarlo a terapias que involucren algún tipo de actividad artística.
“No se conoce por completo el proceso neurológico mediante el cual estas actividades pueden aportar al desarrollo de un niño o niña con discapacidad, pero son de gran importancia para el desenvolvimiento apropiado”, comparte la psicóloga infantil Tania Burgos.
La música también apoya al desarrollo. Por ejemplo, en personas con daños cerebrales traumáticos y dificultades en el habla, se ha visto que la terapia musical puede ayudar a recuperar habilidades perdidas, lo cual indica que la música podría tener efectos neuronales y apoyar el aumento de nuevas conexiones cerebrales.
Los Mutantes de Pascuales

Tienen más de 80k seguidores en TikTok y en uno de sus últimos videos cuentan su historia. Se trata del grupo Los Mutantes de Pascuales cuya propuesta musical del género urbano cada vez gana más seguidores. El vocalista se llama Lil Moisés y detrás de él hay una gran historia. Durante sus primeros días de nacido una parálisis cerebral afectó su desarrollo cognitivo y su aspecto físico. Los médicos dijeron que no podría hablar ni caminar; sin embargo y con el pasar de los años, el arte de cantar se convirtió en su ‘salvavidas’. Lil Moisés tiene discapacidad visual, pero eso no ha sido impedimento para desarrollarse como cantante. Hoy se gana la vida con su talento.
Muestra de sentimientos

Un grupo de 12 jóvenes actores con discapacidad, dirigido por la actriz y docente guayaquileña María Paula Ortega, presentó el 1 de diciembre ‘El Mercadillo de la sinceridad’, adaptación de la obra del escritor José Martínez Queirolo.
La producción trató sobre una competencia entre los personajes Alegría y Tristeza, que resalta la importancia de ser auténtico y respetar las emociones de los demás. Con esta propuesta escénica, Ortega busca promover la inclusión en el mundo artístico y para ello ha venido trabajando durante más de un año desde su plataforma artística Teatrín Tin Tin.
