Quito

María Esther Hernández: “Fue un reinado de empatía y transformación, dejando huella en el corazón de Quito”.

María Esther Hernández, la saliente Reina de San Francisco de Quito, comparte con emoción y sinceridad su travesía a través de un reinado lleno de emociones

Foto: Óscar Ayo
María Esther Hernández FOTO: Óscar Ayo

En un año que desafió las expectativas y coronó sueños, María Esther Hernández, la saliente Reina de San Francisco de Quito, comparte con emoción y sinceridad su travesía a través de un reinado lleno de desafíos, logros y crecimiento personal. En una entrevista exclusiva, la joven líder revela los detalles íntimos de su experiencia, destacando la importancia de la responsabilidad, la conciencia social y su dedicación a romper estigmas en torno a la salud mental. Acompáñanos a explorar el legado que María Esther deja en la ciudad, trascendiendo las expectativas y tocando el corazón de Quito con su compromiso y humanidad.

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María Esther describe su año como “muy retador” y nos cuenta que, aunque imaginaba que ser reina sería un sueño cumplido, la realidad superó sus expectativas. Destacó la importancia de recordar a las futuras candidatas y jóvenes que se postulen para representar a San Francisco de Quito sobre la gran responsabilidad que conlleva ser la figura pública de la ciudad.

La Reina saliente compartió que, más allá de las puertas tocadas y los logros obtenidos, una de las experiencias más enriquecedoras fue descubrir cómo su labor impactaba positivamente a quienes la rodeaban. Destacó la satisfacción de ayudar a otros y tocar el corazón de la comunidad, convirtiendo su reinado en una experiencia significativa y valiosa.

Transformación personal:

Cuando se le preguntó sobre los cambios personales experimentados durante su reinado, María Esther resaltó su crecimiento en conciencia y responsabilidad. Comentó que maduró considerablemente y se volvió más consciente de sí misma. Además, compartió cómo aprendió a equilibrar su vida personal con las demandas del título, enfocándose no solo en metas profesionales sino también en su crecimiento como ser humano.

La Reina destacó su enfoque en la salud mental, señalando su proyecto “Sanamente” como un hito importante. Reveló cómo la campaña en colegios le permitió conectar con jóvenes y romper estigmas sobre la salud mental. Su sinceridad al compartir sus propias experiencias buscó inspirar a otros a hablar abiertamente sobre este tema tan crucial.

Proyecto “Sanamente”:

María Esther expresó su satisfacción por el impacto de su proyecto “Sanamente”, dirigido a abordar la salud mental. A pesar de los desafíos y contratiempos, la Reina destacó la importancia de la coherencia al transmitir mensajes de cuidado y bienestar emocional. Afirmó que el proyecto continuará, con el objetivo de romper estigmas y fomentar conversaciones abiertas sobre salud mental en la sociedad.

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Legado y Continuidad:

La Reina saliente subrayó su deseo de que su legado trascienda su periodo de reinado. María Esther compartió que ha recibido apoyo y compromiso de personas y empresas interesadas en continuar con su proyecto “Sanamente”. Se mostró convencida de que, a medida que la sociedad sigue trabajando en este tema, se pueden lograr grandes cambios en la ciudad.

En su despedida, María Esther Hernández expresó su agradecimiento a la ciudad de Quito por la oportunidad de servir como su Reina. Con un legado de empoderamiento, conciencia social y dedicación a la salud mental, la Reina saliente deja una huella indeleble en la comunidad, inspirando a las generaciones futuras a seguir su ejemplo de servicio y compromiso.

Uno de los aprendizajes más valiosos de este año fue comprender la importancia del trabajo en equipo. Conté con un grupo de personas maravillosas a lo largo de este viaje, y descubrí que trabajar en conjunto puede dar lugar a experiencias extraordinarias.

Quisiera transmitir ese mensaje a la próxima reina y a la corte entrante. La fuerza y el apoyo que experimenté con mis compañeras fue algo transformador. Cuidarnos entre nosotras, permitirnos brillar y ayudarnos mutuamente fue clave para superar los desafíos. Otro consejo que me gustaría compartir es que no dejen de vivir y disfrutar. Una amiga me recordó la importancia de mirar hacia atrás al final de mi reinado y preguntarme sinceramente: ¿Cómo lo disfruté? ¿Viví cada momento, o simplemente cumplí con las expectativas de los demás, con mis obligaciones y responsabilidades, sin realmente disfrutarlo? A pesar de las agendas apretadas y las noches sin dormir, recordar el placer y la alegría en cada experiencia es fundamental para dar significado a este año tan especial.”

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