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Reina Isabel II: La foto de la “mano morada” y la verdad detrás de ello

Antes de anunciar el deceso, los médicos decían que su salud era preocupante y que debía guardar reposo

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Dos días antes de morir, la reina Isabel II mantuvo un encuentro con la recién electa Primera Ministra, Liz Truss. Las fotografías que salieron de ello, tienen un detalle que ha llamado la atención y hasta especulaciones se han desatado. Aunque etaba con un bastón con el que se le vio hasta en apariciones públicas, su mano derecha estaba morada. Ello alarmó y hasta se creía que era el aviso de su muerte.

Esa mano morada se le vio cuando posó sola desde una sala en el castillo de Balmoral, Escocia. También fue captada cuando le dio la mano a Truss. Antes de anunciar el deceso, los médicos decían que su salud era preocupante y que debía guardar reposo. Estaba deteriorada desde que comenzó a faltar a eventos reales.

La reina Isabel junto a la nueva primera ministra del Reino Unido, Liz Truss

Médicos ya han analizado la imagen y aseguran que el color de su mano pudo deberse a problemas de circulación graves, con venas repletas de sangre, algo que se relaciona con diferentes afecciones.

Truss fue invitada a convertirse en primera ministra y formar un nuevo gobierno.

¿Qué significa?

El periódico de México, La Vanguardia, le cita al doctor Gabriel Mirkin, graduado de la Universidad de Harvard y la Facultad de Medicina de la Universidad de Baylor. “En una anciana como ella, los hematomas que no son el resultado de un trauma apuntan a la pérdida del componente de la coagulación e indican un cáncer de la sangre, como leucemia o linfoma”.

“La leucemia mata porque te deja indefenso frente a los gérmenes y las células cancerosas”, señaló. El doctor agregó que “también hace que su cuerpo produzca menos glóbulos rojos, que transportan oxígeno al corazón y al cerebro, dejándolo anémico. Esto también puede causar coagulación e insuficiencia cardíaca”.

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El Palacio de Buckingham anunció que la monarca falleció en el Castillo de Balmoral, su residencia de verano en Escocia, donde miembros de la familia real habían acudido rápidamente después de que su salud empeoró.

Tras su fallecimiento, su hijo de 73 años, el príncipe Carlos, automáticamente se convirtió en rey, y eligió llamarse rey Carlos III, informó su oficina. Su segunda esposa, Camila, será llamada reina consorte.

Carlos, que no es ni de lejos tan popular como su madre, calificó su muerte como “un momento de la mayor tristeza para mí y para todos los miembros de mi familia.”

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