Durante mucho tiempo, los médicos atribuyeron sus molestias al estrés académico, pero en realidad el joven de 23 años, originario de Reino Unido, terminó siendo diagnosticado con un cáncer cerebral en etapa avanzada e incurable.
Síntomas ignorados durante años
Según relató el joven a medios internacionales, sus primeros síntomas comenzaron hace varios años con episodios de fatiga extrema, somnolencia repentina y episodios neurológicos similares a un derrame cerebral.
En varias ocasiones presentaba parálisis parcial en el rostro, dificultad para moverse y pérdida de fuerza en el lado izquierdo del cuerpo. Sin embargo, tras múltiples consultas médicas, los especialistas atribuyeron su condición a estrés o ansiedad universitaria.
Incluso, a pesar de haberse sometido a exámenes médicos, los resultados no mostraban alteraciones claras, lo que retrasó el diagnóstico correcto.
Más de 50 consultas médicas sin respuesta
El padre del joven, Ian Warwick, reveló que su hijo acudió a más de 50 citas médicas sin obtener respuestas concluyentes. Esto provocó que la familia dejara de insistir en nuevas evaluaciones durante un tiempo.
La situación cambió drásticamente en mayo de 2025, cuando Alex volvió a presentar síntomas severos y fue trasladado de urgencia al hospital.
Un diagnóstico que lo cambió todo
Ya en el centro médico, el joven sufrió convulsiones, lo que permitió a los especialistas detectar finalmente la causa real de sus síntomas: un glioblastoma en grado 4, considerado uno de los tipos más agresivos de cáncer cerebral.
Tras el diagnóstico, fue sometido a una cirugía de emergencia en la que se logró extirpar gran parte del tumor. Posteriormente recibió tratamientos de quimioterapia y radioterapia.

Sin embargo, en diciembre de 2025 se confirmó que el cáncer había avanzado y se había extendido, desarrollando además enfermedad leptomeníngea, una complicación que afecta el sistema nervioso central.
