Durante el Nutrition and Growth Media Tour en Praga, República Checa, Metro Ecuador conversó con la Dra. Yumaira Chacón, directora médica del negocio de nutrición de Abbott para Centroamérica y República Dominicana, sobre los retos actuales en nutrición infantil en la región.
¿Cuál es el panorama actual de la malnutrición en América Latina?
La malnutrición sigue siendo un problema relevante, pero ha evolucionado. Antes se asociaba principalmente a la desnutrición; hoy también incluye el sobrepeso y la obesidad infantil. Ahora tenemos las dos caras de la malnutrición: por déficit y por exceso. Esta doble carga aumenta el riesgo de enfermedades a futuro si no se interviene de manera oportuna.
¿Qué herramientas existen para detectar estos problemas a tiempo?
Una de las más efectivas es la cinta MUAC, que mide la circunferencia media del brazo. Su uso es sencillo y permite identificar rápidamente el estado nutricional en niños desde los dos meses hasta los 18 años. No solo la puede usar un profesional de la salud, también cuidadores capacitados.Su accesibilidad la convierte en una herramienta clave, especialmente en zonas vulnerables.
¿Qué significa realmente un “crecimiento de calidad”?
El concepto ha cambiado. Ya no se mide únicamente por peso y talla, sino también por factores como la masa muscular y la salud ósea. Un niño bien nutrido tendrá más energía, mejor descanso y un desarrollo integral. Este enfoque busca construir bases sólidas desde la infancia para prevenir problemas en etapas posteriores.
¿Cómo pueden los padres garantizar una nutrición adecuada?
La clave está en una alimentación variada y personalizada. Los requerimientos nutricionales cambian según la edad, el nivel de actividad y otras condiciones individuales. Por ello, la recomendación es acudir a un profesional de la salud que evalúe cada caso. Los niños necesitan todos los macronutrientes y micronutrientes: proteínas, grasas, vitaminas y minerales.
¿Cuál es el impacto de la malnutrición en la sociedad?
Más allá de la salud física, afecta el desarrollo cognitivo y, en consecuencia, las oportunidades futuras. Estudios muestran que un niño con deficiencias nutricionales puede tener un menor rendimiento académico y menores ingresos en la adultez. La nutrición influye directamente en el desarrollo del potencial humano.
