Una mujer de 42 años estuvo al borde de la muerte tras sufrir una grave reacción a un medicamento antidepresivo, que le provocó la pérdida de más de la mitad de su piel.
El caso, registrado en Brasil, ha encendido las alertas médicas por los riesgos, poco frecuentes pero potencialmente mortales, asociados al uso de ciertos fármacos.
Reacción extrema al medicamento
La paciente fue medicada con lamotrigina, un fármaco utilizado para tratar trastornos del estado de ánimo. Sin embargo, semanas después comenzó a presentar síntomas severos que se agravaron rápidamente.
Al llegar al hospital, su rostro estaba en carne viva y sangrando, mientras que la piel de otras partes de su cuerpo —como cuello, torso y extremidades— también se desprendía.
Diagnóstico grave y poco común
Los médicos diagnosticaron síndrome de Stevens-Johnson (SJS) y necrólisis epidérmica tóxica (TEN), enfermedades poco frecuentes que generan ampollas dolorosas y desprendimiento de la piel.
Estas reacciones adversas, aunque raras, pueden poner en riesgo la vida si no son tratadas a tiempo.
Tratamiento intensivo y recuperación
La mujer fue ingresada en cuidados intensivos, donde permaneció durante más de dos meses. Durante ese tiempo, recibió antibióticos tras detectarse una infección bacteriana y fue sometida a tratamientos avanzados, incluidos injertos de tejido para regenerar la piel.
Tras 66 días hospitalizada, logró salir de la unidad de cuidados intensivos. Seis meses después, los médicos reportaron una recuperación con cicatrización favorable.
¿Qué dicen los expertos?
Especialistas señalan que este tipo de reacciones suelen presentarse en las primeras semanas de tratamiento con ciertos medicamentos, como antiepilépticos, antibióticos o antiinflamatorios.
Aunque su incidencia es baja, la tasa de mortalidad puede variar entre el 5% y el 40%, dependiendo de la gravedad del caso.
Llamado de alerta
El caso ha reavivado el llamado de los expertos a no automedicarse y a acudir de inmediato a un centro de salud ante cualquier reacción inusual tras iniciar un tratamiento.
La detección temprana puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
