Lo que empezó como un hábito cotidiano terminó en una grave emergencia médica, luego de que una joven de 21 años estuviera a punto de perder uno de sus dedos tras desarrollar una infección severa provocada por morderse las uñas.
Un hábito casi mortal
Gabby Swierzewski notó inicialmente una leve inflamación que atribuyó a una molestia menor. Sin embargo, en menos de 48 horas la zona se agravó, el dedo se hinchó, cambió de color y el dolor se volvió intenso.
Pese a recibir tratamiento con antibióticos y medicamentos tópicos, la infección continuó avanzando. El cuadro clínico se volvió crítico al punto de que especialistas consideraron la amputación como una posible medida para evitar mayores complicaciones.
Durante las evaluaciones médicas, incluso se presentaron dificultades para drenar la infección, lo que evidenció la gravedad del caso. La joven relató que el dolor era constante y que el deterioro del dedo era visible día a día.

Cirugía para salvar el dedo
Ante el riesgo inminente, fue sometida a una cirugía de emergencia. Los médicos realizaron incisiones profundas para retirar tejido afectado y controlar la propagación de la infección, evitando así que alcanzara el hueso.
Tras varios días de monitoreo y exámenes, se confirmó que la intervención fue exitosa. La infección no comprometió el sistema óseo, lo que permitió salvar el dedo.
Experiencia que comparte en redes sociales
Actualmente, la joven comparte su experiencia para generar conciencia sobre los riesgos de este hábito.
Especialistas advierten que pequeñas heridas en la piel, como las que se producen al morderse las uñas, pueden convertirse en una puerta de entrada para bacterias peligrosas.