Los callos en los pies son áreas de piel endurecida que aparecen como respuesta a la presión o fricción constante, generalmente por el uso de calzado inadecuado o largas jornadas de pie. Aunque suelen ser inofensivos, pueden convertirse en un problema si no se tratan a tiempo.

¿Qué pasa si no los tratas?
Ignorar los callos puede provocar molestias al caminar, dolor persistente e incluso grietas en la piel. En algunos casos, estas lesiones pueden abrir la puerta a infecciones, especialmente en personas con piel sensible o enfermedades como la diabetes.
Riesgos en casos más severos
Cuando no se atienden, los callos pueden volverse más gruesos y duros, lo que dificulta su eliminación. En situaciones más avanzadas, pueden causar inflamación, enrojecimiento o lesiones más profundas.
Especialistas recomiendan prestar atención a cualquier cambio en la piel de los pies, ya que una complicación no tratada puede afectar la movilidad.
¿Cuándo acudir a un especialista?
Se recomienda acudir a un podólogo o médico cuando:
- El callo causa dolor constante
- Hay grietas o sangrado
- Aparece en personas con diabetes
- No mejora con cuidados básicos

¿Cómo prevenirlos?
Para evitar la aparición de callos, los expertos sugieren:
- Usar calzado cómodo y adecuado
- Mantener los pies limpios e hidratados
- Evitar la presión constante en un mismo punto
- Revisar periódicamente la salud de los pies
