La crioterapia, una técnica que expone el cuerpo a temperaturas extremadamente bajas durante cortos periodos de tiempo, ha comenzado a ganar espacio como una alternativa para aliviar dolores musculares, mejorar la recuperación física y apoyar procesos de bienestar.
Este método fue descubierto en Japón en 1978 por el médico Yamaguchi, quien identificó que la exposición breve al frío extremo podía generar distintos efectos en el organismo.
Pablo González Peña, CEO de Kryocare, en una entrevista con Metro Ecuador, indicó los beneficios de esta técnica se concentran principalmente en tres ámbitos: deporte, belleza y salud.
“Cortos periodos de tiempo a muy bajas temperaturas pueden traer beneficios para el cuerpo”, explicó.

Cómo funciona el tratamiento
El procedimiento consiste en ingresar a una cápsula donde el cuerpo se expone durante aproximadamente tres minutos a temperaturas criogénicas generadas con nitrógeno líquido.
Durante la sesión, el paciente permanece de pie dentro de la cámara mientras su cabeza queda fuera del equipo, lo que evita la sensación de claustrofobia.
Según González Peña, el frío extremo genera primero una vasoconstricción y luego una vasodilatación, lo que mejora la circulación sanguínea.
Este proceso puede ayudar a reducir inflamaciones, aliviar dolores musculares y favorecer la recuperación física, especialmente en personas que realizan actividad deportiva.
Aplicaciones en deporte y recuperación física
En el ámbito deportivo, la crioterapia se utiliza como parte de procesos de recuperación después de entrenamientos intensos o competencias.
“Muchos deportistas la usan para desinflamar, aliviar el dolor y recuperarse más rápido”, señaló González Peña.
También se emplea como terapia complementaria en casos de lesiones musculares o articulares.

Usos en bienestar y estética
Además de su aplicación en el deporte, algunos centros utilizan la crioterapia en tratamientos estéticos y de bienestar.
Entre los efectos que se le atribuyen están la estimulación de la producción de colágeno, la mejora de la apariencia de la piel y el apoyo a procesos de reducción de grasa corporal.
Según González Peña, la exposición al frío extremo puede activar el metabolismo, ya que el organismo intenta generar calor para evitar la hipotermia.
“Cuando el cuerpo se expone a temperaturas criogénicas, cree que puede entrar en hipotermia y comienza a quemar grasa para generar calor (...) En tres minutos de frío extremo se pueden quemar entre 700 y 800 calorías”.
Sin embargo, es importante tener en cuenta varios factores, como la alimentación, el nivel de actividad física y las condiciones de salud de cada persona.

Hábitos saludables siguen siendo clave
El CEO de Kryocare señala que este tipo de terapias no reemplaza los hábitos saludables.
“No existen los milagros. Es importante comer bien, mantenerse activo y acompañar cualquier tratamiento con ejercicio”, indicó.
El ejercicio, además, ayuda a prevenir la sarcopenia, una pérdida progresiva de masa muscular asociada al envejecimiento.

Evaluación previa
Antes de iniciar el tratamiento, los pacientes deben pasar por una evaluación en la que se revisan indicadores como el índice de masa corporal, peso y porcentaje de grasa corporal, con el objetivo de determinar el número de sesiones recomendadas.
