Para muchas personas, aplicar perfume es un gesto automático: una pulverización en las muñecas, otra en el cuello y, acto seguido, frotar ambas zonas. Sin embargo, ese movimiento que parece inofensivo puede estar afectando directamente la duración y calidad del aroma.
Por qué no conviene frotar las muñecas
El perfume está compuesto por distintas capas aromáticas, notas de salida, corazón y fondo, que evolucionan gradualmente sobre la piel. Cuando se frotan las zonas donde fue aplicado:
- Se incrementa la temperatura superficial.
- Se alteran las notas iniciales, que son las más ligeras.
- Se modifica el equilibrio original de la fragancia.
- Se acelera el proceso de evaporación.

El resultado es un aroma menos duradero y con matices diferentes a los que fueron diseñados por el perfumista.
El truco clave: aplicar sobre piel hidratada
El consejo principal es aplicar una crema humectante sin aroma antes del perfume. Esto crea una base que ayuda a fijar la fragancia. También se recomienda colocar el perfume justo después del baño, cuando los poros están más abiertos y la piel limpia favorece una mejor absorción.
Zonas estratégicas para mayor duración
No todas las áreas del cuerpo proyectan el aroma de la misma manera. Los llamados “puntos de pulso” —como el cuello, las muñecas, detrás de las orejas y la parte interna de los codos— generan calor, lo que ayuda a difundir la fragancia durante el día.

Eso sí, un error común es frotar las muñecas después de aplicar el perfume. Esta acción puede alterar la estructura de la fragancia y hacer que pierda intensidad más rápido.
Otros consejos para que el aroma perdure
Aplicar una ligera capa en la ropa (si el tejido lo permite).
- No excederse con la cantidad; la saturación no garantiza mayor duración.
- Guardar el perfume en un lugar fresco y sin exposición directa al sol.

Además, es importante considerar el tipo de concentración. Un Eau de Parfum suele durar más horas que un Eau de Toilette, debido a su mayor concentración de aceites esenciales.
