Grace Bell se convirtió en la primera mujer en Reino Unido en dar a luz después de recibir un trasplante de útero de un donante fallecido, según informó el diario británico The Sun.
La mujer, de aproximadamente 30 años, dio a luz por cesárea en diciembre de 2025 a su hijo, Hugo Powell, tras quedar embarazada mediante tratamiento de fertilidad.
“Estoy más feliz que nunca en mi vida”, declaró Grace al medio británico. “Desde que tenía 16 años, nunca pensé que esto sería posible”.
Un diagnóstico que cambió su vida
A los 16 años, Grace fue diagnosticada con el síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser (MRKH), una condición genética poco frecuente que impide el desarrollo del útero y provoca infertilidad.
El síndrome afecta aproximadamente a una de cada 5.000 mujeres y suele detectarse durante la adolescencia, cuando no se presenta la menstruación pese al desarrollo normal de otros caracteres sexuales secundarios.
En la mayoría de los casos, las pacientes pueden recurrir a técnicas quirúrgicas para reconstrucción vaginal y a métodos de reproducción asistida si desean tener hijos.
El trasplante en Oxford
En 2024, Grace recibió un trasplante de útero en una intervención quirúrgica de siete horas realizada en el Centro de Trasplantes de Oxford.
El órgano provenía de un donante fallecido.
Tras el procedimiento y el tratamiento de fertilidad, logró quedar embarazada el año pasado. Su hijo, Hugo, nació por cesárea.
“No puedo agradecer lo suficiente a mi donante y a su familia”, expresó Grace.
Su pareja, Steve Powell, afirmó que el nacimiento del bebé es “nada menos que un milagro”.
Avances médicos y nuevos desafíos
El nacimiento representa un avance significativo en el campo de la medicina reproductiva en el Reino Unido.
Los trasplantes de útero han sido realizados en otros países en la última década, pero el caso de Grace marca un precedente al tratarse del primer nacimiento en territorio británico tras un trasplante proveniente de donante fallecido.
Especialistas señalan que este tipo de intervenciones abren nuevas posibilidades para mujeres con infertilidad uterina absoluta, aunque requieren seguimiento médico estricto, inmunosupresión y procedimientos complejos.
El caso ha sido destacado como un hito médico que podría ampliar las opciones reproductivas para mujeres con síndrome MRKH y otras condiciones congénitas.
