En el vibrante ecosistema emprendedor de Guayaquil, una nueva generación está tomando la posta. Con apenas 18 años, Nataly Ortiz ha logrado convertir una idea creativa en una realidad que llena de sabor y nostalgia los eventos de la ciudad: Carritos Sweetfest.
Su propuesta se aleja de lo convencional. Se trata de carritos de madera móviles con un diseño estético y acogedor, que llegan a fiestas infantiles y eventos corporativos para ofrecer canguil, dulces y postres.
Pero el verdadero “gancho” no es solo el sabor, sino el espectáculo: los invitados, especialmente los más pequeños, pueden observar en vivo el proceso de preparación, sintiendo el aroma del canguil recién explotado en el aire.

“No quería que fuera solo entregar una funda de canguil; quería que los niños vivieran la magia de ver cómo se hace. El sonido de la máquina y el olor dulce es lo que realmente crea el ambiente de fiesta. Mis carritos de madera están diseñados para ser parte de la decoración, para que cada rincón de la fiesta se vea especial”, comparte.
Para Nataly, el camino del emprendimiento no ha sido solitario. Detrás de la logística de los carritos de madera hay un equipo sólido: su familia. Su padre, Julio Ortiz, ha sido un pilar fundamental en este proceso, brindándole el respaldo necesario para equilibrar su juventud con las responsabilidades de un negocio en crecimiento.
“Es una experiencia increíble. Ver la cara de felicidad de los niños cuando ven el canguil saltar en el carrito es lo que me motiva a seguir. Emprender a esta edad me ha enseñado disciplina, pero sobre todo, el valor de trabajar con quienes amas”, nos cuenta Nataly con una sonrisa.
Lo que diferencia a Sweetfest es su calidez. Los carritos, fabricados artesanalmente en madera, funcionan como estaciones de experiencia. Además del canguil, la oferta incluye una variedad de dulces y postres personalizados según la temática del evento.

La propuesta ha tenido una acogida inmediata en Guayaquil, donde los organizadores de eventos buscan constantemente elementos que no solo alimenten, sino que decoren y entretengan.
Lejos de conformarse, Nataly tiene sus metas claras. Con la energía de sus 18 años y el apoyo de su familia, su expectativa es seguir creciendo, aumentar su flota de carritos y diversificar los sabores que ofrece.
Carritos Sweetfest es más que un servicio de snacks; es el testimonio de que en Guayaquil, con apoyo familiar y una buena idea, el éxito se cocina a fuego lento (y con mucho canguil).
“A veces la gente se sorprende de mi edad, pero ser joven me da la energía para estar en cada detalle, desde elegir los postres hasta decorar el carrito. Mi meta es que Sweetfest se convierta en una marca referente en Guayaquil; sueño con tener muchos más carritos recorriendo la ciudad y demostrando que los jóvenes también podemos liderar negocios exitosos”, comparte la joven emprendedora. Visita sus redes: Carritos_sweetfest
