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¿Conoces la técnica Pomodoro? Con este método aumentarás tu productividad estudiantil y laboral

Su implementación simplifica las gestiones y los tiempos de tus actividades

El trabajo con horario de oficina puede ser agotador y poco productivo para los equipos

El tiempo vale oro, así lo simplifica la frase para referirse a la importancia de poder disponer de la cantidad de minutos necesario para cumplir con los objetivos impuestos desde todos los puntos de vistas de la vida, siendo el estudiantil y laboral los más comunes.

Por ello, el ser humano acude a distintas herramientas para optimizar los tiempos y sacarle provecho al máximo. Una de ellas y que de a poco se va instalando en la sociedad estadounidense es la técnica Pomodoro.

Técnica Pomodoro

Rafael Victorino Muñoz, licenciado en Lengua y Literatura por la Universidad de Carabobo, explica que dicha técnica se trata de una herramienta cuyo objetivo es un trabajo enfocado, pero con descansos planificados en el medio. “La técnica Pomodoro es un recurso para gestionar el tiempo de trabajo de una manera eficiente, a la vez que mejora la productividad y la concentración”.

Este método que data de la década del 90 y se le atribuye a Francesco Cirillo, un ingeniero informático que comenzó a utilizarlo en sus estudios universitarios, consiste en centrarse en una sola tarea, bastante específica, durante 25 minutos. Estos lapsos de trabajo, llamados “sesiones Pomodoro”, se alternan con descansos cortos, de 5 minutos. Tras completar cuatro bloques, se toma un receso más largo.

“El nombre se debe a que él tenía un reloj de cocina con forma de tomate (Pomodoro en italiano). Con el tiempo, se sugiere ir aumentando la duración de los lapsos Pomodoro, hasta un máximo de 50 minutos. Eso sí, los bloques de trabajo deben ser de total atención y concentración. La idea es hacer a un lado el viejo hábito de procrastinar”, agregó Muñoz.

Para que sea efectiva, la técnica Pomodoro se puede implementar de la siguiente manera:

· Subdividir: Fragmentar el trabajo en tantas tareas pequeñas como sea posible y, si sigue pareciendo voluminoso, subdividir más.

· Hacer una lista de tareas y tachar las tareas listas: Es mejor hacer una lista para no olvidar ni dejar nada por fuera. Y cada vez que avancemos una casilla, tachamos.

· Programar el cronómetro. Esta es la herramienta fundamental; un reloj, un cronómetro o un temporizador y al iniciar la tarea específica, programar para que suene en 25 minutos.

· Concentrarse al máximo: La clave de la técnica Pomodoro es que durante esos 25 minutos olvidarse de todo lo que no sea la tarea.

· Descansar: Al sonar la alarma finalizar lo que se está haciendo, se marca la tarea como finalizada o avanzada, y tomamos un breve pero merecido descanso.

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