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Más de 100 mil muertos por opioides en EE.UU. ¿Se llegó al punto álgido?

Las políticas de salud poco o nada han servido contra una epidemia que cobró más fuerza que nunca por las consecuencias de la pandemia.

Parecen noticias aisladas, pero dejan ver un problema que se ha agravado en los últimos seis años: la epidemia de sobredosis de opioides de libre prescripción que ha hecho que más de 100 mil estadounidenses hayan muerto por el abuso de estas sustancias.

La muerte de los músicos Mac Miller y Prince, la foto viral de Rhonda Pasek y James Lee Acord en 2016 –ambos inconscientes con sobredosis con su nieto en el asiento trasero–, entre otros episodios, dan cuenta de la magnitud de un problema que según el Instituto Nacional de Abuso de Drogas de Estados Unidos (NIH por sus siglas en inglés) da una carga económica de $78500 millones de dólares anuales a ese país.

De hecho, los 100 mil muertos en 12 meses en EE.UU. (hasta abril pasado) es la cifra más alta de decesos –sumado a los problemas económicos y de salud mental que se han dado en la pandemia, además de la decadencia de varias ciudades estadounidenses que han dejado de ser centros industriales– de una problemática que comenzó en los años 90, cuando las farmacéuticas comenzaron a impulsar la agenda de los opioides recetados y pregonaron fuertemente que no causarían adicciones.

Ya para 2015, un total de 33 mil estadounidenses murieron de una sobredosis de opioides, además de la heroína y el fentanilo ilegal contrabandeado al país gracias a los cárteles mexicanos. Ahora bien, las estadísticas del NIH muestran que entre el 21 y 29% de los pacientes a quienes se les recetan estos opioides para tratar el dolor crónico, los usan de forma inapropiada.

El tema ha llegado a convertirse en una crisis de salud pública (Donald Trump declaró a esta problemática una emergencia nacional y anunció políticas más duras, pero claramente no se resolvió el problema). Y más en un sistema donde muchas personas no tienen acceso a un seguro médico y cuyas dolencias pueden solucionarlas de una forma más barata.

Debido a esto, se pasó de prescribir 35 mil recetas de opioides a 14 millones, y a pesar de los programas y estrategias de control, el abuso incrementó. Para 2007, la empresa Purdue Pharma (que produce el Oxycontin) ya había sido hallada culpable de generar publicidad engañosa al prometer que los medicamentos no crearían adicción. Pero el daño ya estaba hecho. Y en la pandemia, para julio de 2020, ya habían muerto más de 83 mil personas por sobredosis, con 227 muertes diarias.

—  Mark Hadden, profesor adjunto de Bioestadística, Epidemia y Prácticas de Salud Pública de la universidad British Columbia

Por ahora, con Biden se estaba pidiendo que más doctores recetaran un tratamiento contra los opiáceos y, por otro lado, se espera que se lance la Estrategia Nacional del Control de Drogas 2022, que se presentará a comienzos de 2022. Entre las medidas está un plan de gastos de 3,5 mil millones de dólares en la Cámara de Representantes y una ampliación del presupuesto para atender la salud mental en pandemia, así como cambiar el abordaje hacia el consumo de drogas.

Pero, ¿esto será suficiente cuando ahora se viven las consecuencias desastrosas que se generaron por el descuido de las administraciones anteriores? Esto es lo que responde a Metro Mark Hadden, profesor adjunto de Bioestadística, Epidemia y Prácticas de Salud Pública de la universidad British Columbia.

5 preguntas a ...

Mark Hadden, profesor adjunto de Bioestadística, Epidemia y Prácticas de Salud Pública de la universidad British Columbia.

¿Qué ha sido lo más problemático al abordar esta crisis?

–Nosotros creamos esta epidemia. Es una epidemia hecha por el hombre y el problema es que estamos criminalizando estas drogas, porque la forma en la que son accesibles es a través del crimen organizado y no tienen estándares éticos. Estas drogas se han hecho accesibles a los adictos a los opioides a través del sistema de salud para solucionar este problema, pero solo se agudizó.

¿Por qué el consumo de opioides se ha incrementado?

–Los opioides alivian el dolor. Pero la pregunta que hay que hacerse es por qué el dolor en nuestra sociedad está creciendo. Y la pandemia causa dolor, la pobreza causa dolor, el aislamiento causa dolor. Y todos estos factores están creciendo en nuestra sociedad.

¿En qué están fallando las autoridades?

–El gobierno no ha respondido apropiadamente a esta pandemia, porque la gente que está muriendo está siendo marginalizada y estigmatizada. Si fuesen personas como profesores, o de clases más altas, ellos resolverían el problema de inmediato. La gente que más muere es la gente marginalizada, y los han señalado por mucho tiempo. Y es tiempo de terminar esto, tener una respuesta de salud pública y es tiempo de dejar de aplicar justicia criminal a un problema de salud. Cuando se hace eso, se agrava el problema.

¿Cómo se podría regular la venta de opioides?

–Yo diría mejor, el cómo provees acceso seguro para no incrementar los ratios de adicciones. La gente debería ser diagnosticada como dependiente de los opioides, porque cuando esto pasa, ya no tienes libre acceso a las drogas prescritas. Se trata de la dependencia y el acceso de los dependientes a estos medicamentos. Necesitamos abrir la puerta de prescripciones para las personas adictas y para la gente con dolor, pero no para la gente con dolor y no adicta’?

El gobierno estadounidense lleva años perdiendo la guerra contra las drogas. ¿Qué dice esta crisis?

–Estoy especulando, pero hay intereses y gente que gana réditos económicos en esta guerra y esto permite seguir criminalizando a la población más vulnerable y de esta manera  se refleja también en una política social fallida.

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