El nombre de Ana Galarza vuelve a generar conversación tras su participación en el casting de Miss Universo Ecuador 2026. Sin embargo, su historia en los certámenes de belleza no es nueva: hace más de una década ya había pisado este escenario.
Galarza es psicóloga organizacional, master en psicopedagogía y abogada.
Antes de convertirse en una figura política nacional, Galarza representó a Tungurahua en el Miss Ecuador 2010, etapa en la que destacó por su elegancia, presencia escénica y perfil de reina.
Así lucía Ana Galarza en Miss Ecuador 2010
En 2010, Ana Galarza participó en el Miss Ecuador como representante de Tungurahua, consolidando una imagen asociada a la belleza clásica de los certámenes. Su porte, sonrisa y seguridad en pasarela la posicionaron como una de las finalistas del concurso.



Su participación no pasó desapercibida, lo que le permitió dar el salto al escenario internacional al representar al país en el Miss Mundo 2010.


En esa etapa, Galarza proyectaba una imagen enfocada en el modelaje y los concursos de belleza, muy distinta a la figura política en la que se convertiría años después.
De reina de belleza a figura política
Tras su paso por los certámenes, Ana Galarza dio un giro a su vida profesional al incursionar en la política. En 2017 fue electa asambleísta por la provincia de Tungurahua, convirtiéndose en una de las figuras visibles del Legislativo en ese periodo.
Durante su gestión, participó en procesos de fiscalización y fue parte de debates de alto perfil, lo que incrementó su exposición pública.
En 2019 fue destituida de la Asamblea Nacional en medio de acusaciones relacionadas con el uso indebido de recursos. Sin embargo, años después, la justicia archivó las causas en su contra.
Posteriormente, continuó vinculada a la vida pública, participando en nuevos procesos electorales y retomando su actividad profesional.
El regreso a los certámenes de belleza
Ahora, con su participación en el casting de Miss Universo Ecuador 2026, Ana Galarza vuelve a un escenario que ya conoce. Su retorno marca un contraste entre su pasado como reina de belleza y su trayectoria política.
Con 36 años y madre de dos hijos, su historia se presenta como una de las más llamativas del certamen, combinando experiencia, transformación personal y una nueva etapa.
