El nombre de Chuando Tan ha vuelto a sacudir las redes sociales. El motivo no es solo su imponente físico o su piel impecable, sino por su secreto de verse joven tras cumplir recientemente 60 años.
El mito del bisturí y la realidad de su rutina
A diferencia de lo que muchos sospechan, Chuando sostiene que nunca ha pasado por un cirujano plástico. Su cuidado facial se limita a un gel limpiador y una crema hidratante. Aunque admite haber probado el bótox una vez por curiosidad, los resultados no fueron de su agrado y decidió no repetir la experiencia. El único retoque “artificial” que reconoce es el tinte para su cabello.
En cuanto a la actividad física, Tan ha evolucionado. Si bien hace años se “machacaba” en el gimnasio cinco veces por semana, hoy confiesa que también siente pereza. Actualmente, apuesta por cardio ligero y movimientos básicos, rompiendo el mito de que debe vivir esclavizado a las pesas para mantener sus famosos abdominales.
La clave está en el plato
Para Tan, el envejecimiento se decide en la cocina. Su dieta es innegociable y se basa en alimentos sin procesar y cocciones sencillas. Entre sus ingredientes infaltables destacan:
- Proteínas limpias como pechuga de pollo y filete de ternera.
- Vegetales sin pelar cocinados con aceite de oliva.
- Superalimentos como miel, arándanos, ajo y cebolla.
- Una fruta tropical polémica: el durián, conocido por su fuerte olor pero valorado por sus propiedades.
Aunque la genética ha sido generosa con él, Chuando Tan insiste en que la verdadera clave de su “eterna juventud” es ser consciente de lo que introduce en su cuerpo. Soltero y enfocado en su paz mental, el “abuelo más atractivo de Instagram” sigue demostrando que la vitalidad es una elección diaria.
