Un video captado durante un concierto de Coldplay en julio de 2025 volvió a tomar relevancia luego de que Kristin Cabot, exdirectora de Recursos Humanos de la empresa Astronomer, revelara nuevos detalles sobre el episodio que se volvió viral a nivel mundial.
El hecho ocurrió el 16 de julio, cuando una cámara del estadio —conocida como kisscam— enfocó a Cabot abrazando al entonces CEO de la compañía, Andy Byron. Lo que parecía un momento anecdótico se transformó en un fenómeno global tras difundirse en redes sociales y por la reacción del vocalista Chris Martin desde el escenario.
Un contexto que no se conocía
En una reciente entrevista en el pódcast de Oprah Winfrey, Cabot explicó que su expareja también se encontraba en el mismo concierto, un dato que no se conocía cuando el video se viralizó.
“Estaba entrando al concierto cuando mi hija me envió un mensaje (…) ahí supe que mi marido, del que estoy separada, también estaba en el estadio”, relató.

La exejecutiva aseguró que su entorno cercano conocía su relación laboral con Byron y que ambos se encontraban separados de sus respectivas parejas en ese momento.
“No había una relación formal”
Cabot aclaró que, antes de ese episodio, la relación con el CEO no había pasado de una cercanía profesional y una atracción mutua.
Incluso afirmó que ese instante captado por la cámara fue “la primera vez que se tocaron”, pese a que mantenían una comunicación constante por motivos laborales.
Consecuencias tras la viralización
El video se convirtió en uno de los contenidos más vistos del año, pero también tuvo consecuencias directas. Cabot dejó su cargo en Astronomer en medio de una investigación interna, que también derivó en la salida de Byron.

La exdirectora reconoció que el impacto fue inmediato y profundo, tanto en su vida profesional como personal, incluyendo afectaciones familiares y amenazas tras la exposición mediática.
Entre lo viral y la realidad
Cabot cuestionó la forma en que el caso fue interpretado públicamente, ya que —según explicó— se asumió una infidelidad sin considerar el contexto personal.
“Lo que un instante antes parecía alegría se convirtió en terror”, señaló sobre el momento en que notó la magnitud de la viralización.
Hasta ahora, Byron no ha dado una versión pública de los hechos, por lo que el caso continúa con información parcial.
El caso vuelve a evidenciar cómo un instante captado en espacios públicos puede escalar rápidamente en redes sociales, con consecuencias que trascienden lo personal y alcanzan el ámbito profesional.
