Las elecciones legislativas realizadas el 8 de marzo en Colombia dejaron varios resultados que marcarán el escenario político del país para el periodo 2026-2030.
Uno de los más comentados fue la llegada al Congreso de Deicy Alejandra Omaña Ortiz, conocida públicamente como Amaranta Hank, quien en el pasado se dedicaba a ser actriz porno.
La candidata obtuvo una curul en el Senado gracias al desempeño electoral del movimiento Pacto Histórico, liderado por el presidente Gustavo Petro.
El bloque oficialista se consolidó como la mayor fuerza política en la cámara alta al alcanzar 4.413.636 votos, equivalentes al 22,72 % de la votación total.
Este resultado le permitirá ocupar 25 escaños en el Senado, entre ellos el de Omaña.
De la industria para adultos a la política
La elección de Amaranta Hank ha generado debate en Colombia y en otros países de la región debido a su trayectoria profesional previa.
En redes sociales, la nueva parlamentaria se describe como periodista, activista y ex actriz de contenido para adultos.
Durante su campaña defendió su pasado y aseguró que su experiencia forma parte de su lucha por los derechos de distintos sectores sociales.
“Nuestra experiencia no es un obstáculo, es conocimiento sobre desigualdad y violencia estructural, pero también sobre resiliencia y libertad”, afirmó en un video difundido en TikTok.
Omaña ha señalado que no reniega de su pasado ni pretende eliminar la industria que la hizo conocida. Por el contrario, sostiene que esa etapa fue el punto de partida de su activismo político.
Una historia personal marcada por dificultades
La ahora senadora electa nació en el departamento de Norte de Santander.
En diferentes entrevistas ha contado que durante su adolescencia atravesó situaciones familiares complejas y episodios relacionados con problemas de salud mental.
Según relató en antiguos videos publicados en redes sociales, su juventud estuvo marcada por entornos difíciles y por decisiones que luego reflejó en su obra autobiográfica.
Parte de esas experiencias quedaron plasmadas en el libro “Relatos de frontera”, donde describe episodios de su vida en zonas fronterizas y las circunstancias que marcaron su historia personal.
Con el tiempo, esas vivencias se transformaron en una motivación para involucrarse en debates sociales y políticos.
El lema de campaña que generó debate
Durante su candidatura al Senado, Amaranta Hank utilizó un lema que rápidamente se volvió viral en redes sociales: “Nos gusta arriba, no abajo”.
La frase, que hace referencia directa a su pasado en la industria para adultos, fue interpretada como una estrategia para cuestionar los prejuicios sociales y posicionar su mensaje político.
En una publicación en Instagram, la candidata escribió: “¿Del nopor al Congreso? Sí, porque lo que para muchos es motivo de juicio, para nosotras es motor de cambio”.
Las propuestas que impulsará en el Congreso
Una vez en el Senado, la nueva legisladora ha señalado que buscará impulsar una agenda enfocada en derechos sociales, inclusión y políticas públicas para grupos vulnerables.
Entre sus principales propuestas se encuentran:
- Regulación de las actividades sexuales pagas, incluyendo el modelaje webcam, la creación de contenido digital y el trabajo sexual en distintos contextos.
- Educación sexual desde la infancia, orientada a prevenir el abuso sexual.
- Atención integral en salud mental para la población.
- Mayor inversión en educación, cultura y deporte para jóvenes en zonas afectadas por el conflicto armado.
- Reparación y memoria para las víctimas del conflicto armado colombiano.
- Políticas de prevención y atención frente a la violencia de género.
- Programas de apoyo a poblaciones LGBTIQ+ tanto en zonas urbanas como rurales.
Un nuevo perfil en la política colombiana
La llegada de Amaranta Hank al Congreso refleja los cambios que vive la política colombiana y la aparición de perfiles no tradicionales dentro de las instituciones públicas.
Su elección ha provocado tanto críticas como apoyo, pero también ha abierto un debate sobre representación, derechos y diversidad en el ámbito político.
Con su curul asegurada en el Senado, la ex actriz y activista iniciará una nueva etapa en la que intentará convertir sus propuestas en proyectos de ley dentro del Congreso colombiano.
