Bad Bunny volvió a estar en el centro de la escena, pero esta vez no solo por su música. En medio de sus presentaciones en el estadio de River Plate, el artista puertorriqueño fue visto cenando con Gabriela Berlingeri en Aramburu, el exclusivo restaurante de Recoleta con dos estrellas Michelin.
La llegada de Bad Bunny a Buenos Aires para sus tres conciertos en el estadio de River Plate no solo revolucionó a sus fanáticos. También reactivó las especulaciones sobre su vida sentimental. El cantante fue visto cenando con Gabriela Berlingeri, su ex pareja, en una velada que rápidamente encendió rumores de reconciliación.
La historia entre ambos no es nueva. Se conocieron en 2017 en Puerto Rico, poco después de uno de los primeros conciertos importantes del artista, y desde entonces mantuvieron una relación intermitente que siempre captó la atención mediática. Ahora, el reencuentro público en Argentina vuelve a ponerlos en el radar.
¿Dónde cenaron Bad Bunny y Gabriela Berlingeri en Buenos Aires?
La cita fue en Aramburu, ubicado en el Pasaje del Correo —conocido como Pasaje Suizo— en el barrio porteño de Recoleta. El restaurante es actualmente el único en Argentina con dos estrellas Michelin, un reconocimiento otorgado por la prestigiosa Guía Michelin.
El artista optó por el menú degustación de 18 pasos con maridaje premium, una experiencia gastronómica de alto nivel. Según trascendió en medios como Infobae, uno de los platos que más lo sorprendió fue el laminado de brioche con tartar de wagyu argentino, vinagre de yuzu, wasabi y caviar, que incluso decidió repetir.
Durante la cena, el chef Gonzalo Aramburu se acercó a la mesa para dedicarle el menú con un dibujo personalizado del plato favorito del cantante, un gesto que no pasó desapercibido.
¿Hay reconciliación entre Bad Bunny y Gabriela?
Aunque ninguno de los dos confirmó oficialmente que hayan retomado la relación, el hecho de compartir una cena íntima en uno de los restaurantes más exclusivos de Buenos Aires alimenta las versiones. Más aún si se considera el hermetismo con el que el local manejó la situación, pese a que fanáticos se congregaron en el Pasaje Suizo al enterarse de la presencia del artista.
En términos mediáticos, el timing no es casual. Bad Bunny atraviesa uno de los puntos más altos de su carrera internacional, y cada movimiento personal genera conversación global. Esta cena no solo fue una experiencia gastronómica de lujo, también fue un mensaje implícito: mientras conquista estadios, su historia sentimental sigue siendo parte del show.
