Lo que comenzó como un gesto de agradecimiento terminó convertido en un fenómeno de reventa. Varias camisetas que Bad Bunny regaló a empleados de la central de Inditex (Zara) en España —similares a la que usó en el Super Bowl— aparecieron en Internet con precios que van desde 1.200 hasta 35.000 euros. ¿Recuerdo exclusivo o negocio redondo?
Bad Bunny vuelve a ser tendencia, y esta vez no por un lanzamiento musical, sino por unas camisetas. El artista puertorriqueño regaló prendas a empleados de la sede central de Inditex en España como muestra de agradecimiento tras su colaboración con la marca. El detalle: las camisetas son similares a la que utilizó durante su mediática aparición en el Super Bowl, uno de los eventos más vistos del planeta.

Según reportes de medios españoles y publicaciones en plataformas de reventa, algunas de estas camisetas fueron puestas a la venta por cifras que oscilan entre los 1.200 y los 35.000 euros. Sí, leíste bien. Hasta 35 mil euros por una prenda que originalmente fue un regalo.
¿Por qué valen tanto las camisetas que regaló Bad Bunny?
La respuesta está en tres factores clave: exclusividad, contexto y cultura fan. No se trata de una camiseta disponible en tiendas, sino de una edición limitada entregada directamente por el artista, con nota de agradecimiento incluida. Ese componente emocional y simbólico eleva el valor percibido.

Además, el hecho de que la prenda sea similar a la usada en el Super Bowl multiplica su atractivo. El show de medio tiempo —o cualquier aparición vinculada al evento— tiene un impacto global. Todo lo que rodea ese escenario se convierte automáticamente en objeto de colección.
En el mercado de memorabilia musical, piezas asociadas a momentos icónicos pueden alcanzar cifras altas. No es nuevo: chaquetas, zapatillas y hasta entradas firmadas han sido subastadas por miles de dólares cuando hay un vínculo claro con un hito cultural.

¿Es legal vender un regalo de Bad Bunny?
Sí. Una vez que el empleado recibe el obsequio, pasa a ser de su propiedad. Otra cosa es el debate ético. En redes sociales, algunos usuarios critican que se comercialice un gesto personal de agradecimiento, mientras otros lo ven como una oportunidad legítima de negocio.
