OnlyFans y deporte olímpico parecen conceptos opuestos, pero para Alex Ianculescu fueron la clave para seguir compitiendo. La patinadora de velocidad rumano-canadiense decidió abrir una cuenta en la plataforma de contenido para adultos para financiar su carrera y costear tratamientos médicos. Hoy defiende su decisión como un acto de independencia económica.
En el imaginario colectivo, los atletas olímpicos viven de medallas, patrocinadores y gloria. La realidad es mucho más dura. Alex Ianculescu, de 34 años, empezó a patinar a los 11, impulsada por su madre, ex campeona nacional en Rumania. Con disciplina y talento, avanzó en el patinaje de velocidad, disciplina que exige inversión constante en equipamiento, viajes y entrenadores.
En entrevistas a medios británicos como The Sun, la deportista contó que su familia no tenía muchos recursos y que eligió el patinaje porque era la opción más accesible. Sin embargo, a medida que subía el nivel competitivo, los gastos también crecían. Una lesión de espalda complicó aún más su panorama financiero.
¿Por qué una atleta olímpica abrió OnlyFans?
La respuesta es simple: para sostener su carrera. Alex aseguró que trabajar en varios empleos no era compatible con el alto rendimiento. Abrir una cuenta en OnlyFans le permitió generar ingresos suficientes para pagar rehabilitación, equipamiento y concentrarse de lleno en entrenar.
Según sus propias declaraciones, la plataforma le dio estabilidad económica y control sobre su futuro. “Me permitió entrenar a pleno”, afirmó. Con ese respaldo financiero, ya no tenía que dividir su energía entre sobrevivir y competir.
OnlyFans y deporte: ¿tendencia creciente?
El caso de Alex no es aislado. Cada vez más deportistas recurren a plataformas digitales para monetizar su imagen. No existe una prohibición general del Comité Olímpico Internacional sobre el uso de estas plataformas, aunque cada federación establece sus propias normas.
Hoy, vinculada a los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 como comentarista, Alex sostiene que su rendimiento mejoró gracias a la estabilidad financiera.
Su decisión puede ser polémica, pero abre una conversación necesaria: el talento no siempre paga las cuentas.
