Un hallazgo arqueológico ha revelado una de las prácticas médicas más sorprendentes de la Antigüedad: los antiguos romanos utilizaban excremento humano como tratamiento para diversas enfermedades, según un estudio reciente basado en evidencia física.
La investigación se originó tras el análisis de un frasco de vidrio de aproximadamente 2.000 años de antigüedad, encontrado en una tumba de la antigua ciudad de Pérgamo, ubicada en la actual Turquía. Los científicos determinaron que el recipiente contenía materia fecal humana mezclada con tomillo, una hierba aromática que habría sido utilizada para disimular el olor.
Evidencia arqueológica por primera vez
Aunque el uso de heces con fines terapéuticos ya había sido documentado en textos médicos de la Roma antigua, así como en escritos del Egipto, Grecia y China antiguos, esta es la primera vez que se encuentra evidencia arqueológica directa que confirma dicha práctica.
“Los tratamientos farmacológicos basados en heces están ampliamente atestiguados en los textos médicos grecorromanos, pero hasta ahora no se había encontrado evidencia material”, explicó Cenker Atila, investigador principal del estudio y académico de la Universidad Sivas Cumhuriyet, en Turquía.
El análisis químico del contenido del frasco reveló biomarcadores fecales humanos, además de compuestos aromáticos como el carvacrol, uno de los principales componentes del aceite de tomillo.
¿Para qué se usaba?
Según los investigadores, los romanos creían que esta mezcla podía tratar infecciones e inflamaciones, una idea que coincidía con las prescripciones médicas de la época, donde se recomendaba combinar sustancias desagradables con agentes aromáticos para facilitar su consumo.
El frasco fue hallado en Pérgamo, ciudad que también fue hogar del célebre médico Galeno, una de las figuras más influyentes de la medicina antigua junto a Hipócrates, lo que refuerza la importancia del hallazgo.
Un eco en la medicina moderna
Los científicos destacaron que, aunque estas prácticas resultan chocantes desde una perspectiva actual, no están completamente desconectadas de la medicina moderna. Hoy en día, los trasplantes de microbiota fecal, realizados bajo estrictos protocolos médicos, se utilizan para tratar infecciones intestinales graves, lo que demuestra que la relación entre el intestino y la salud ha sido una constante a lo largo de la historia.
El equipo de investigación continúa examinando otros frascos y recipientes antiguos conservados en museos de Turquía, con el objetivo de determinar si existen más evidencias de antiguas farmacias y tratamientos médicos poco convencionales.
