Nadia Mejía, Miss Universo Ecuador 2025 y figura prominente en el circuito de los concursos, ha utilizado sus plataformas digitales para denunciar una escalada de violencia que trasciende la pantalla: amenazas directas contra su integridad física, racismo y una campaña de odio sistemático.
A través de sus historias de Instagram, Mejía compartió mensajes que han encendido las alarmas sobre la seguridad de las candidatas del Miss Universo 2025.
La modelo cuestionó la alarmante degradación de la convivencia social en estos espacios, revelando que ha recibido advertencias que le prohíben pisar ciertos países bajo amenaza de daño físico.
“¿Cómo hemos llegado al punto en el que alguien se siente con el derecho de escribir amenazas?”, expresó la modelo con evidente preocupación.

Estas declaraciones ponen en evidencia que el fanatismo en los reinados ha mutado hacia una violencia transnacional, donde el origen y la identidad de las participantes se convierten en blanco de ataques racistas.
El llamado contra el acoso cibernético
No es la primera vez que Mejía alza la voz. Anteriormente, ya había mostrado su respaldo a figuras como la Miss Universo Fátima Bosch, instando a la audiencia a mirar más allá de la estética.
Para Nadia, la figura de una reina debe ser una herramienta de cambio positivo y no un receptáculo de la frustración social.

El acoso cibernético, según sus palabras, posee un poder destructivo que ignora la presión psicológica que ya enfrentan las modelos detrás de cámaras.
La denuncia de Mejía apunta a un problema sistémico de hostilidad digital que intenta silenciar a las mujeres que no encajan en ciertos moldes o que simplemente expresan su opinión.
La valentía frente a la etiqueta de “mala perdedora”
Ante las críticas de sectores que intentan invalidar su testimonio tildándola de resentida o “mala perdedora”, la modelo fue tajante.
Aseguró que el silencio no es una opción cuando se trata de defender la verdad y la dignidad personal.
En un mensaje bilingüe, reafirmó que el uso de la voz con respeto es un deber, incluso cuando resulta incómodo para las organizaciones o los fanáticos.
Un futuro incierto para los certámenes
Nadia cerró su intervención con un llamado a la empatía, lamentando que el propósito original de los reinados —celebrar a mujeres con propósito— se esté perdiendo en un “mar de comentarios aterradores”.
Hasta el cierre de esta edición, ninguna organización oficial de belleza se ha pronunciado sobre las graves amenazas de seguridad denunciadas por Mejía.
La modelo concluyó con una premisa que ya resuena en la industria: “el coraje no es silencioso, es valiente”.
