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Marilyn Monroe es un recordatorio de lo cruel que puede ser la sociedad con las famosas

El icono de Hollywood es mucho más que lo que el cine y la sociedad ha retratado sobre ella.

Marilyn Monroe era una mujer adelantada a su tiempo

Blonde es un relato ficticio de la vida de Marilyn Monroe, pero el estreno de la película en Netflix ha devuelto la atención a uno de los más grandes, maltratados e incomprendidos íconos del cine.

Nacida como Norma Jeane Mortenson en 1926, Monroe era una mujer con una gran inteligencia, una pasión por la actuación que la impulsó a formarse y con muchos más libros que novios.

No obstante, sufrió la crueldad una sociedad machista y prejuiciosa que la encasilló en los papeles que le daban: la rubia bella y tonta que solo quiere riquezas y agradar a los hombres.

El público la redujo a sus personajes bidimensionales, pero su realidad estaba muy lejos de lo que pensaban y decían de ella sin importarle sus sentimientos, como si fuera solo un producto.

“Mentiras, mentiras, mentiras. Nada más que mentiras. Todo lo que se ha dicho de mí son mentiras”, expresó a su amigo el fotógrafo George Barris en una ocasión.

El mundo solo veía su sensualidad, su seguridad y audacia y la hicieron presa de sus clichés. No podían tolerar que tuviera más caras de las que Hollywood le permitía mostrar.

Por esto, nunca la miraron a ella ni sus luchas ni sus logros. Por su imagen como símbolo sexual, aparte fue tan admirada como condenada por una sociedad cegada por los estereotipos.

Fueron pocos los que pudieron ver más allá de su voluptuosidad y su perfecto tinte rubio platino. También fueron pocos los que notaron lo mucho que batalló para no dejarse engullir.

De hecho, su amiga Ella Fitzgerald, a quien Marilyn ayudó a burlar el racismo, aseguró en una oportunidad que era “una mujer muy especial y adelantada a su tiempo, solo que no lo sabía”.

Empero, detrás del mito, había una persona real que sigue sufriendo lo peor de la sociedad con las especulaciones alrededor de su muerte por una sobredosis de barbitúricos en 1962.

Marilyn Monroe, una mujer brillante a la merced de los estereotipos de la sociedad

Desde hace décadas, la imagen de Marilyn evoca tanto al sexo como a la miseria debido a la forma en la que su problemática vida personal ha sido retratada desde que alcanzó la fama como actriz.

Tras su muerte a los 36 años, todos los elementos que la volvieron un ícono de Hollywood también han llevado a la sociedad a deshumanizarla sin parar hasta la película Blonde de Andrew Dominik.

En vida y después, ha sido explotada, fetichizada y contenida en una imagen de ella despojada de todo talento, ambición, orgullo en su trabajo y esfuerzos para que la tomaran en serio.

“Por favor, no me conviertas en una broma”, pidió a un entrevistador poco antes de morir. Pero lo más cruel de la sociedad y el cine no ha sido volverla una broma, sino un “tren descarrilado”.

Su legado cinematográfico y sus logros en la meca del cine ha sido reducido una y otra vez por la sociedad a una serie de aventuras, problemas paternales y adicciones.

Hollywood se ha empeñado en mostrarla como una diva, una tonta, una víctima y una tragedia. Sus fallas siempre salen a relucir a la par que sus logros como para degradar su carisma y dotes.

La historia además se centra siempre en todas sus desventuras y extremar los abusos que enfrentó, robándole todo poder de decisión sobre su propia vida que sí estuvo llena de altibajos.

Marilyn era una estrella de cine con una gracia indiscutible, un encanto y una vis cómica asombrosa y una seriedad sobre ella fascinante. Verla en acción entonces y ahora es hechizante.

Incuestionablemente, nació para la gran pantalla; a veces, se siente creada para la misma. Pero, el mundo se ha empeñado en reducirla a un lamentable cuento aleccionador. ¿Por qué?

“Hay algo en la parte más puritana de nuestra naturaleza que dice… esta gente de Hollywood, tienen tanto y se lo merecen tan poco”, aseguró Farran Smith Nehme a BBC Culture.

Por esto, como Marilyn Monroe fue la más grande luminaria de todas, se merece todas interpretaciones “implacablemente pesimistas” de su vida, señaló el escritor y crítico de cine.

Así es que, en el cine o la televisión, Marilyn es siempre mostrada como un desastre en el mejor de los casos, de acuerdo al medio citado. En el peor, meramente como una “fulana lasciva”.

Todas las historias se basan en su paso de niña abandonada a estrella del cine, pero pocas se centran en lo que de verdad atravesó y en lo que la hizo famosa: su desempeño como actriz.

En realidad, el mundo no conoce a Marilyn Monroe la persona, sino una idea de una persona que ha sido manipulada y corrompida a lo largo de los años.

Marilyn Monroe es un invento. Creada por Norma Jeane Baker, pero también creada por Hollywood, y creada por nosotros, la audiencia”, dijo Yhara Zayd en su videoensayo Selling Marilyn: A Life Merchandised.

La actriz comenzó su carrera como modelo pin-up. Cuando ya era exitosa en este campo, se lanzó al mundo de la actuación. En el camino, firmó un breve contrato Columbia.

No obstante, pronto la dejaron ir. No fue sino hasta que conoció al famoso agente Johnny Hyde que su carrera despegaría. Ella sería su amante y también su protegida.

En ese entonces, Hyde estaba enfermo y decidió abandonar a su esposa para dedicar sus últimos meses a forjar la trayectoria de la actriz convencido en su gran potencial.

Con su orientación y contactos, Marilyn obtuvo papeles secundarios las exitosas películas All About Eve y The Asphalt Jungle en 1950 y le consiguió un contrato de siete años en Fox.

En 1952, ya estaba convertida en una bomba rubia protagonizando tres cintas. A partir de ahí, Hollywood se encargó de maximizar su imagen como símbolo sexual.

“Si naces con lo que el mundo llama atractivo sexual, puedes dejar que te destruya o usarlo para sacar ventaja en la dura lucha del mundo del espectáculo. No siempre es fácil elegir el camino correcto”, expresó a The Chicago Tribune en 1952.

En 1953, encarnó a la entrañable cazafortunas Lorelei Lee en Los caballeros las prefieren rubias, el papel que la instituiría en el rol de rubia tonta que la frustró y limitó tanto.

Su imagen la llevó a la fama, pero su talento la hizo permanecer. Su determinación de que la tomaran en serio la llevó a Nueva York a estudiar actuación en el apogeo de su carrera.

Se burlaron de su fama y sus esfuerzos por salir de los papeles hechos para la fantasía masculina. Según BBC, hasta se lanzó un libro titulado Will Acting Spoil Marilyn Monroe?

Pero no se detuvo ahí. Más adelante, confrontó a Fox por su baja paga y fundó su propia productora junto a Milton Greene en 1955: Marilyn Monroe Productions.

Los hechos sobre Marilyn Monroe que el mundo ha ignorado

Así se convirtió en la segunda mujer de Estados Unidos en crear su propia productora. A la par, tras muchas disputas, llegó a un acuerdo con Fox en donde no solo le pagarían un salario más alto.

Además, tenía la posibilidad de opinar sobre los guiones, directores y directores de fotografía, un logro extraordinario para una mujer actriz en aquel entonces.

En su carrera, Marilyn también denunció el acoso sexual que imperaba en Hollywood en su época escribiendo un artículo titulado Los lobos que he conocido, el cual fue publicado en la revista Motion Picture and Television Magazine en 1953.

“Hay muchos tipos de lobos. Algunos son siniestros, otros son simplemente juerguistas que intentan conseguir algo a cambio de nada y otros lo convierten en un juego”, escribió la luminaria de entonces 27 años.

Por otro lado, la exhibición de sus curvas y su sexualidad exteriorizada fueron duramente criticadas, pero ahora algunos la señalan como un ejemplo de la positividad corporal.

En los años 40, la estrella atravesaba un periodo de crisis económica y aceptó a tomarse unas fotos sin ropa por 50 dólares. Cuando comenzó a ganar fama, las imágenes resurgieron.

En la Twentieth Century Fox le aconsejaron negarlo todo, pero ella prefirió aceptar la verdad. Ante Aline Mosby, reportera de United Press International, confesó que entonces necesitaba el dinero.

“¿Por qué negarlo? Se puede conseguir en cualquier sitio. Además, no me avergüenzo de ello. No he hecho nada malo”, confesó, según DW. La revelación ayudó mucho sus relaciones públicas.

Pero, aparte de todo esto, Marilyn era muy inteligente. El periódico español El país afirma que su cociente intelectual era de 165, cinco puntos por encima al de Einstein.

Se dice que tenía informadas opiniones sobre temas como la política y también la justicia social. Pero todo esto quedó injustamente enterrado en un segundo plano.

Nadie podía suponerlo porque la cruel sociedad la miró siempre bajo la lupa de los estereotipos y fue discriminada por su físico y su trabajo, aunque mostró su inteligencia en su trabajo actoral.

Su último marido, Arthur Miller, dijo sobre ella tras su muerte: “De haber sobrevivido, tendría que haberse vuelto una cínica o haber perdido más contacto con la realidad todavía”.

“En lugar de ello, era como una poeta en una esquina de la calle tratando de recitar a una muchedumbre que tiraba su ropa”, concluyó.

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