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Novacero y Novared posicionan a la chatarra como motor de economía circular, empleo digno e inclusión social

El Gerente General de Novared explica cómo una red de +9.000 recicladores base transforman el desecho metálico y el plástico en materia prima industrial.

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Novared. La chatarra ferrosa se consolida como el recurso ideal para la economía circular en el país debido a su capacidad de ser reciclada de forma infinita sin perder propiedades técnicas.

El reciclaje en el Ecuador no es un oficio estático, sino una cadena humana profundamente dinámica que se debate, día a día, entre la necesidad económica y la urgencia ambiental.

En el corazón de esta estructura opera Novared, una empresa que nació en 2006 como una división estratégica de suministro para Novacero y que, para el año 2016, consolidó su propia personería jurídica con un objetivo claro: profesionalizar el manejo de residuos e integrarlos de manera definitiva en la economía circular.

Lo que comenzó como un esfuerzo corporativo por asegurar materia prima local para la fundición de acero, hoy es un ecosistema que procesa chatarra, plástico, vidrio y cartón a lo largo y ancho del país.

Para dimensionar la magnitud de esta operación en el marco del Día Mundial del Reciclaje, conversamos con el Eco. Jimmy Baque, Gerente General de Novared, quien analiza cómo la transformación de desechos metálicos y plásticos se ha convertido en una solución de triple impacto —social, ambiental y económico— para la industria ecuatoriana.


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Novared. Más de 80 bodegas 'madres' y cerca de 1.500 centros de suministro articulan la estructura piramidal de Novared a nivel nacional.

Una estructura titánica: De la recolección a la industria

La cadena de suministro de Novared funciona bajo un modelo piramidal rigurosamente coordinado para abastecer de forma sostenible a la industria pesada nacional, reduciendo la dependencia de materiales importados.

Novared trabaja junto a una amplia red nacional de reciclaje conformada por:

  • Más de 9.000 recicladores de base, quienes recorren distintos sectores recolectando materiales reciclables directamente desde hogares, comercios e industrias.
  • Entre 1.000 y 1.500 centros de acopio locales, encargados de recibir, clasificar y consolidar el material recuperado.
  • Más de 80 bodegas madre, que funcionan como centros principales de almacenamiento y procesamiento, donde los materiales son preparados para su reincorporación como materia prima dentro de la industria.

El origen de este andamiaje responde a una visión de crecimiento vertical que transformó por completo la gestión de residuos en el país a inicios de la década de los 2000. Tras el proceso de dolarización, los vertederos municipales empezaban a dar señales de colapso mientras la demanda industrial de acero iba en aumento.

“Los directores de la empresa, sus accionistas, tomaron la titánica decisión de expandir el negocio y empezar a fundir lo de los vertederos. Eso nos llevó a que la estructura de la empresa creciera horizontalmente, y de esta manera, poder crear un negocio que sea sostenible en el tiempo”, rememora el Ec. Jimmy Baque sobre los cimientos de la organización.

El valor del acero y la chatarra como recursos infinitos

A diferencia de otros materiales, la chatarra ferrosa posee una cualidad técnica excepcional: puede ser fundida y reciclada de forma infinita sin perder sus propiedades mecánicas ni su calidad. Este principio convierte al residuo metálico en el recurso ideal para la economía circular, un concepto que Baque defiende con firmeza frente al escepticismo tradicional del sector comercial.

“La materia prima reciclada no es de ninguna manera menos o peor que la materia prima orgánica o virgen. Al contrario, tanto en el acero como en el plástico, la materia prima reciclada tiene suficientes componentes y suficientes moléculas técnicas para estar a la par con un material virgen”, enfatiza el Gerente General de Novared.

Baque hace un llamado enérgico al sector industrial ecuatoriano para romper los mitos en torno al material recuperado, argumentando que, aunque la investigación y el desarrollo de productos circulares requieran inversión, el retorno para el país es integral:

“A veces puede ser incluso un poco más cara, pero creo que la conciencia ambiental de tener un producto que está ayudando y contribuyendo al medio ambiente nos hace ganar a todos. (...) Como siempre hemos dicho: la basura no es basura. Al contrario, es materia prima de alta calidad”.

Confianza y relevo generacional

Estabilizar una red de recolección en un mercado tradicionalmente informal y desconfiado no fue una tarea sencilla. En los inicios del proyecto, el principal obstáculo no fue logístico ni técnico, sino cultural. El escepticismo imperaba entre los recicladores de base cuando la empresa se acercaba a ofrecerles herramientas para formalizar sus negocios.

“El principal reto cuando iniciamos el proyecto fue generar confianza, porque es un mercado muy desconfiado, un mercado bastante complejo. Son personas que han sido socialmente rechazadas o maltratadas, y de repente ven una esperanza. (...) Nosotros veníamos con las ofertas y les decíamos: ‘Oye, ya vi que tenías potencial para montar tu propia bodega... eres joven, puedes empezar un nuevo negocio’. No creían. Pensaban que les estaba mintiendo y que quería robarles, o que era narcotráfico”, relata Baque.

Para superar esa barrera, la empresa implementó una estrategia de inyección de capital de trabajo, entrega de básculas y el pago anticipado de alquileres por tres meses para viabilizar los locales.

Veinte años después, esa inversión social está rindiendo frutos a través de un relevo generacional en las bodegas aliadas. Los hijos de los fundadores originales, ahora con una formación técnica y comercial más sólida, están asumiendo el control de los centros de acopio y convirtiéndose en los primeros distribuidores de los productos circulares terminados de la firma.

Dignidad social frente a la vulnerabilidad

El impacto más crítico de la operación de Novared se evidencia en la contención social y la generación de empleo en los sectores más vulnerables del Ecuador. El acceso a un comercio justo y a centros de acopio tecnificados funciona como una barrera de protección frente a problemáticas complejas como la delincuencia urbana.

Un recorrido por centros de acopio emblemáticos de la red, como el liderado por la microempresaria Aída y su esposo Luis Flores, evidencia cómo un espacio que comenzó siendo un local mínimo puede transformarse en un motor de empleo comunitario.

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Recicladora Guayaquil, parte de Novared.

“En el país, en la parte social, es triste porque la brecha entre un reciclador y un delincuente es mínima. Muchos, muchos recicladores, cuando no consiguen trabajo y no caen en la delincuencia, prefieren llevar un saco en la mano y recoger botellas porque saben que les genera ingresos y evitan robar. Por eso creo que es un trabajo muy noble el que hacen los microempresarios y eso nos hace contribuir con este grano, dándoles un precio justo, un mercado muy competitivo donde les damos la mejor atención”, reflexiona profundamente el economista.

Con más de 70 microempresarios liderando bodegas aliadas a nivel nacional, cada uno con una trayectoria de crecimiento socioeconómico propia, Novared demuestra que la recolección de chatarra y residuos estratégicos dejó de ser una actividad de subsistencia para convertirse en un eslabón industrial clave, competitivo y con un profundo sentido de responsabilidad hacia las futuras generaciones del Ecuador.

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