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Fundación Tunacons celebra 10 años liderando la sostenibilidad y duplicando las exportaciones de atún en Ecuador

Guillermo Morán, director de Tunacons, detalla cómo la sostenibilidad y la certificación MSC han llevado al país a exportar $1.800 millones.

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Guillermo Morán Velásquez, representante de TUNACONS.

En el marco de una década de gestión, la Fundación Tunacons conmemora su décimo aniversario consolidada como el pilar técnico y ambiental de la industria atunera ecuatoriana.

Lo que nació como una alianza estratégica de tres empresas, hoy agrupa a 11 gigantes del sector que operan 60 barcos industriales, responsables de procesar el “oro azul” que posiciona a Ecuador como el segundo exportador mundial de atún, solo detrás de Tailandia.

Guillermo Morán, director ejecutivo de la fundación, destaca que estos diez años han sido testigos de una transformación económica sin precedentes.

“Hace una década exportábamos 900 millones de dólares en atún; el año pasado cerramos con 1.800 millones. Hemos duplicado los ingresos para el país gracias a un factor clave: la certificación de sostenibilidad", explica Morán.


El valor de la certificación y el mercado europeo

Para Tunacons, la sostenibilidad es una necesidad de supervivencia comercial. La obtención de sellos internacionales como el del Marine Stewardship Council (MSC) ha permitido que el atún ecuatoriano lidere mercados altamente exigentes.

“Tunacons comenzó hace 10 años con tres miembros y hoy somos once empresas que han logrado duplicar las exportaciones: pasamos de 900 millones de dólares a 1.800 millones en una década. Este crecimiento ha sido posible gracias a la certificación de sostenibilidad, que nos abrió nichos especiales en la Unión Europea, donde hoy somos el primer exportador en mercados tan exigentes como el de Francia”.

Actualmente, Ecuador es el principal proveedor de este producto en Francia y mantiene una presencia dominante en España, Italia, Alemania e Inglaterra.

A pesar del éxito en Europa, el mercado de Estados Unidos presenta aún el desafío de los aranceles, que encarecen el producto nacional. No obstante, el sector se mantiene competitivo, enviando lomos de alta calidad que representan cerca del 12% de las exportaciones totales.

Innovación ambiental y responsabilidad social

Uno de los hitos más importantes en estos 10 años ha sido la recuperación de las poblaciones de atún. Gracias al trabajo conjunto con científicos y autoridades, las tres especies que pesca la flota (barrilete, aleta amarilla y patudo) se encuentran hoy en “estado verde” o saludable.

“Ser sostenible no es fácil; hemos transformado los equipos de pesca usando materiales biodegradables como caña y abacá para eliminar los plásticos del mar. Gracias a este esfuerzo técnico y científico, hoy las tres especies de atún que pescamos están en ‘semáforo verde’. Trabajamos para que de aquí a 50 años siga existiendo este recurso, porque el atún es un alimento estratégico para la humanidad”, comparte Morán.

La fundación también lidera la transición hacia una pesca más limpia mediante:

  • Plantados biodegradables: Uso de materiales como caña y abacá para eliminar el plástico en el mar.
  • Conservación de especies: Programas de liberación de tortugas y tiburones con monitoreo constante.
  • Monitoreo satelital: Uso de tecnología de punta para hacer más eficiente la faena de los pescadores, quienes pasan meses en alta mar a miles de millas de la costa.

Más que una industria, un motor social

El reporte de Tunacons resalta que la industria es un generador masivo de empleo especializado, especialmente en las provincias de Manabí (60%) y Guayas (40%).

  • 150.000 familias: Se estima que el sector genera 50.000 empleos directos y 100.000 indirectos.
  • Mano de obra femenina: Miles de mujeres ecuatorianas son las responsables del trabajo quirúrgico de limpieza y preparación de los lomos en las plantas procesadoras de Manta, Jaramijó y Posorja.
  • Consumo interno: Aunque el promedio mundial de consumo es de 17 kg por persona, en Ecuador la cifra ronda los 9 kg, por lo que la fundación impulsa campañas educativas para integrar este alimento estratégico en la dieta diaria desde la niñez.

“Detrás de cada lata hay una cadena humana de 150.000 familias entre empleos directos e indirectos. Debemos sentirnos orgullosos de nuestros pescadores que pasan meses en alta mar y de las miles de mujeres en las plantas de Manabí y Guayas, que realizan un trabajo quirúrgico de limpieza del lomo. Esta es una industria de inversión privada y mano de obra especializada que fortalece la economía del país”, comparte Morán,

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