Aunque marzo concentra campañas y discursos sobre igualdad de género, el debate no puede limitarse a un solo mes. En Ecuador, la conversación sobre liderazgo femenino continúa, impulsada por iniciativas que buscan visibilizar y transformar las barreras que enfrentan las mujeres en el ámbito profesional.
Las cifras reflejan la magnitud del desafío. Menos del 0,2 % de las mujeres ocupa cargos de dirección o gerencia en empresas medianas y grandes, y apenas el 4,9 % es propietaria de un negocio, según datos del INEC. A nivel global, alcanzar la paridad en liderazgo podría tomar más de un siglo, mientras que en América Latina persisten brechas salariales y una sobrecarga de trabajo no remunerado en las mujeres.
Este contexto evidencia que el llamado “techo de cristal” sigue siendo una realidad. No se trata de una barrera visible o formal, sino de dinámicas culturales y organizacionales que limitan el acceso de las mujeres a espacios de poder y toma de decisiones.
Un diálogo que busca generar cambio
Frente a esta realidad surge “Al Otro Lado del Cristal”, una campaña liderada por Sofía Hidalgo, estudiante de la Universidad San Francisco de Quito, que propone mantener activa la conversación y promover cambios sostenidos tanto en entornos académicos como profesionales.
Como parte de la iniciativa, se realizó un conversatorio en la USFQ que reunió a mujeres líderes de distintos campos, entre ellos la academia, la ciencia, la ingeniería y la comunicación. El objetivo fue reflexionar sobre las barreras que enfrentan las mujeres y explorar caminos para superarlas.
Durante el encuentro, las panelistas compartieron experiencias personales que evidencian cómo estas limitaciones operan en la práctica. Desde la inseguridad al asumir nuevos retos hasta entornos laborales que condicionan el comportamiento, los testimonios dejaron claro que estas barreras siguen presentes y afectan de manera transversal.
Romper el aislamiento y construir redes
Uno de los puntos más relevantes del diálogo fue la sensación de aislamiento que muchas mujeres experimentan frente a estas dificultades. Compartir experiencias permitió identificar que no se trata de casos individuales, sino de una problemática común.
En este sentido, la construcción de redes de apoyo y la visibilización de referentes femeninos se posicionan como herramientas clave para impulsar el cambio. Ver a otras mujeres avanzar en sus carreras no solo inspira, sino que también valida y abre camino para nuevas generaciones.
Una conversación que continúa
El mensaje es claro: el techo de cristal puede romperse, pero requiere un esfuerzo colectivo y sostenido. Más allá de la formación académica o la experiencia, el cambio pasa por reconocer el propio valor, transformar las dinámicas organizacionales y promover una distribución más equitativa del poder.
Iniciativas como “Al Otro Lado del Cristal” buscan precisamente eso, convertir la reflexión en acción y mantener viva una conversación que no debe limitarse a una fecha en el calendario, sino convertirse en un compromiso permanente.
