Los viajes corporativos atraviesan un proceso de transformación impulsado por cambios en la cultura laboral, la consolidación del trabajo híbrido y una creciente demanda de flexibilidad por parte de profesionales y empresas. En este contexto, el bleisure —la combinación entre viajes de negocios y experiencias personales— deja de ser una práctica aislada para consolidarse como una nueva dinámica de movilidad laboral.
Esta evolución está modificando no sólo la forma en que las personas viajan por trabajo, sino también los modelos de hospedaje asociados a estas estadías. La necesidad de extender viajes, optimizar costos y contar con espacios que permitan trabajar y vivir al mismo tiempo ha impulsado el crecimiento del alojamiento flexible como una alternativa frente a la hotelería tradicional.
En el caso ecuatoriano, ciudades como Quito y Guayaquil concentran una parte relevante de la actividad corporativa y se han convertido en puntos estratégicos para este tipo de viajes. A ello se suma la incidencia de feriados y agendas laborales más dinámicas, que favorecen estadías de mayor duración y una integración natural entre trabajo y vida personal.
En este escenario, TOP RENTALS, cadena argentina de hospedaje flexible que recientemente llegó a Quito, Ecuador, se presenta como un caso que refleja la adaptación del mercado a estas nuevas exigencias. Su modelo responde a la demanda de estadías flexibles, ubicaciones estratégicas y espacios diseñados para atender tanto las necesidades de productividad como de bienestar del viajero corporativo.
“Estamos observando un cambio estructural en los viajes de negocios. Las empresas y los profesionales buscan soluciones que se adapten a agendas menos rígidas y a estadías más largas, donde el alojamiento cumpla un rol funcional más allá del hospedaje tradicional”, señala Sebastian Picasso, Gerente General de TOP RENTALS.
A diferencia de los formatos convencionales, el alojamiento flexible permite una mayor eficiencia operativa, especialmente en viajes de mediano y largo plazo, y responde a una demanda creciente por experiencias que integren trabajo, comodidad y conexión con la ciudad. Este modelo se alinea con una tendencia regional que redefine la relación entre movilidad laboral, turismo urbano y calidad de vida.
El avance del bleisure plantea nuevos retos y oportunidades para los sectores de hospitalidad, inmobiliario y corporativo. Más que una tendencia coyuntural, se perfila como una manifestación de cambios profundos en la manera de trabajar y desplazarse, donde la flexibilidad y la experiencia adquieren un valor estratégico en la toma de decisiones.
