El comercio minorista en Ecuador atraviesa una transformación estructural. La tienda física, lejos de quedar obsoleta, se está convirtiendo en un centro tecnológico de alta eficiencia.
Para profundizar en este cambio importante para el retail, conversamos con Roberto Bigalli, Country Manager de Grupo Unicomer, quien sostiene que el país vive un punto de inflexión impulsado por la maduración del e-commerce y un marco regulatorio que favorece la digitalización.
Para Bigalli, el concepto tradicional de tienda ha evolucionado. Ya no se trata solo de exhibir productos, sino de integrar soluciones digitales que eliminen la fricción en la compra. Según explica el directivo, el nuevo estándar del sector incorpora el comercio móvil, analítica de datos y servicios financieros en tiempo real.
“El ‘nuevo piso de venta’ incorpora el comercio móvil, los pagos digitales 24/7, la analítica e inteligencia artificial (IA) para reposición, los precios y el servicio”, afirma Bigalli.
Con 15,2 millones de usuarios de internet en el país (83,7% de la población) y una penetración móvil casi total, el terreno para la innovación es fértil. El experto asegura que el ecosistema técnico está listo, y que ahora el enfoque debe estar en el usuario.
“En otras palabras, la infraestructura de conectividad ya no es una barrera; los desafíos están en la adopción cultural, la educación financiera y la confianza en estas herramientas”, destaca el representante de Grupo Unicomer.
Esta conectividad habilita la omnicanalidad real, permitiendo servicios como el Click & Collect (reserva online y retiro en tienda) y pagos inmediatos con QR.
Bigalli añade que la normativa del Banco Central sobre la interoperabilidad de pagos permite hoy tener cajas más ágiles y reducir el uso de efectivo.
La Inteligencia Artificial ya no es una promesa a futuro, sino una herramienta operativa para el pronóstico de demanda y el pricing dinámico. A esto se suma el poder de las Fintech integradas al comercio.
En palabras de Roberto, “en lugar de que el cliente tenga que acudir a un banco para financiar una compra o abrir una cuenta, el mismo retailer ofrece esas soluciones en el punto de venta o desde su aplicación”, explica Bigalli, citando como ejemplo el éxito de EMMA (Easy Mobile Money Access), que ya supera las 100.000 descargas en Ecuador.
La tecnología debe ser un medio, no un fin
Para capitalizar las oportunidades de un mercado hiperconectado, Bigalli sostiene que la inversión en tecnología debe ser un medio, no un fin.
La implementación estratégica se divide en ejes críticos:
La adopción de QR interoperables y transferencias inmediatas 24/7 no es solo una comodidad para el cliente, sino una herramienta de optimización financiera para el comercio.
Al habilitar pagos digitales en el móvil del vendedor, se reducen los cuellos de botella en las líneas de caja, aumentando la tasa de conversión en el piso de venta.
“Esto permite conciliaciones bancarias automáticas y reduce los costos operativos asociados al manejo de efectivo y transporte de valores”, comparte.
La Omnicanalidad Real
Bigalli explica que el inventario debe dejar de ser estático por ubicación para convertirse en un activo líquido y visible globalmente.
Es el pilar del Click & Collect y el Ship-from-Store. Si un cliente en Guayaquil busca un producto que está en stock en Quito, el sistema debe permitir la transacción sin fricciones.
La ventaja, según el experto, es que minimiza el “quiebre de stock” y optimiza la rotación de inventarios, permitiendo que cada tienda física funcione como un pequeño centro de distribución logística.
Maximización del Retorno de Inversión (ROI)
Bigalli enfatiza que la Inteligencia Artificial debe aplicarse donde existan problemas de rentabilidad claros.
“La implementación de IA con propósito en el sector retail permite optimizar la rentabilidad mediante el uso de algoritmos de analítica predictiva para una reposición inteligente, determinando con precisión el volumen y momento óptimo de envío de mercancía según la demanda histórica y las tendencias locales. Esta eficiencia operativa se complementa con estrategias de pricing dinámico, que permiten el ajuste de precios en tiempo real basándose en los movimientos de la competencia y los niveles de inventario disponibles", explica.
El factor humano como motor de la eficiencia
Finalmente,Bigalli subraya que la formación del equipo y el cambio cultural representan el último y más importante eslabón de la estrategia. La tecnología más avanzada es inútil sin un capital humano capacitado y convencido de adoptarla; por ello, el cambio debe ser sistémico y permear desde la gerencia hasta el piso de venta.
En este nuevo ecosistema, los vendedores tradicionales deben evolucionar hacia el rol de Asesores Digitales.
Este personal de ventas tiene el reto de transformarse en consultores que dominen las herramientas de financiamiento digital —como la plataforma EMMA— y los sistemas de pago móvil para guiar al cliente en una experiencia de compra fluida.
Sin esta capacitación, la innovación corre el riesgo de convertirse en un obstáculo en lugar de un facilitador.
“El cambio cultural es clave para que la tecnología se vea reflejada en la experiencia del cliente”, concluye con firmeza Bigalli.
Bajo esta premisa, el futuro del retail en Ecuador se define por una verdad absoluta: sin la convicción y preparación del equipo de trabajo, la transformación digital se queda en la superficie, perdiendo la oportunidad de profundizar en la lealtad de un consumidor que hoy busca, por encima de todo, valor y agilidad.
