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Noticias 10/05/2021

Un complejo ambiental podría alargar la vida del relleno sanitario en Quito, ¿de qué trata?

La construcción de un Complejo Ambiental que permita el procesamiento y valorización de los desechos que se producen en Quito podría dar un respiro al relleno sanitario con el que actualmente cuenta la capital. Según las proyecciones, el relleno sanitario de El Inga tiene un tiempo de vida hasta el 2024. ¿Qué pasará después?

Gabriela Dávila, la primera mujer en 10 años en ocupar el cargo de Gerente de la Empresa Pública Metropolitana de Gestión Integral de Residuos Sólidos (EMGIRS-EP), explica que se está trabajando en un nuevo modelo de gestión, basado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que sea económicamente sostenible y que permita enfrentar menos conflictos con las comunidades.

“Tenemos un tiempo de vida del relleno sanitario hasta 2024 y debemos dejar la proyección a cuatro años. Hemos tenido conversaciones con la Secretaría de Territorio para crear un nuevo complejo ambiental, manejado por la EMGIRS y un socio estratégico que proponga la mejor forma de valorizar la basura”, indica Dávila.

Este complejo ambiental deberá contar con plantas de procesamiento y revalorización de la basura, planteadas por el socio estratégico, con lo cual se permita aprovechar la mayor cantidad de residuos y lo mínimo logre llegar al relleno.

Más acciones para el manejo integral de la basura

Dávila menciona algunas acciones que ya se han ejecutado y que tienen que ver con la gestión integral de residuos sólidos. Para la gerenta de EMGIRS, concienciar sobre la generación en la fuente, separación de residuos, ha sido una tarea que se está trabajando junto a EMASEO, liderado por la Secretaría de Ambiente.

Además, se busca fortalecer los cuatro CEGAM que sirven como centro de acopio para recicladoras base y ampliarlos a uno en cada administración zonal para que la gente pueda llevar sus residuos más cerca de su hogar. Esto también fortalecerá el proceso de economía circular, para dar a las recicladoras un trabajo más inclusivo y sólido económicamente, reducir los desechos que van al relleno sanitario y ayudar al ambiente al evitar que se explote materia virgen para los procesos industriales.

“Al tener menos basura en el relleno, existe menos impacto en el ambiente al reducir el gas metano que va hacia la atmósfera y se puede tener un control más afectivo de lo que se deposita ahí. El mismo hecho de reciclar genera economía para las recicladoras y las industrias.

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