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Expertos estudian en Quito océanos y criósfera para encarar cambio climático

Se trató de la segunda reunión de autores líderes para el desarrollo del informe especial “Océanos y Criósfera en un clima cambiante”, que concluyó este 16 de febrero en Quito.

Expertos de más de 30 países de todo el mundo se congregaron esta semana en la capital ecuatoriana para compartir estudios e investigaciones sobre océanos y la criósfera, como indicadores del cambio climático.

Se trató de la segunda reunión de autores líderes para el desarrollo del informe especial «Océanos y Criósfera en un clima cambiante», que concluyó hoy en Quito.

El encuentro albergó a 125 científicos que conforman el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), fundado hace tres décadas para facilitar evaluaciones integrales sobre el fenómeno, así como posibles repercusiones y estrategias para los gobiernos.

Durante esta semana los participantes presentaron sus investigaciones para elaborar un documento sobre océanos y criósfera, término que describe las partes de la superficie terrestre donde el agua se encuentra en estado sólido como el hielo del mar o glaciares, y que son ecosistemas esenciales para el análisis climático y de los cuales depende la humanidad.

Se prevé que en abril próximo el Panel dé a conocer el primer borrador del informe, que deberán validar expertos y aprobar los gobiernos interesados, antes de que el sexto informe de evaluación, conocido como «AR6», salga a la luz el próximo año.

El asunto de océanos y criósfera se ha convertido en foco de numerosas investigaciones en todo el mundo, en parte promovidas porque reflejan de manera evidente el acelerado impacto del cambio climático.

Este tipo de informe servirá para que los gobiernos tomen decisiones con base a evidencia científica y optimicen recursos para afrontar el impacto climático.

La estadounidense Ko Barret, asistente administradora adjunta para Investigación de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) y durante quince años miembro activo del IPCC de la que fue vicepresidenta, comentó a Efe que el calentamiento global es evidente.

«Por supuesto que hay calentamiento, todos los estudios de la serie de los últimos treinta años reflejan una progresión de calentamiento gradual de toda la Tierra», sostiene ante algunos científicos que hablan de que hay zonas donde se da el fenómeno contrario.

Barret se felicitó de participar en el segundo de cuatro encuentros que mantendrán los expertos para desarrollar los informes acerca de asuntos que «van desde lo alto de las montañas glaciares hasta las profundidades del océano».

Y subrayó que han pedido al organismo poder «cavar más profundo» en temas como el caso del Ártico y las altas montañas, «que son algunas de las regiones en las que realmente vemos el cambio como en ninguna otra parte del mundo».

Consideró a los gobiernos como «actores centrales» a la hora de tomar decisiones sobre qué hacer con este tipo de evaluaciones y citó como ejemplo el informe especial sobre el aumento de 1,5 grados de temperatura global, solicitado al IPCC por el Acuerdo de París.

El investigador ecuatoriano Bolívar Cáceres, del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMHI), es responsable de áreas glaciares y trabaja en el área de la criósfera desde 1997.

«En Ecuador tenemos siete coberturas glaciares, todas están sobre volcanes y esto implica 110 lenguas glaciares», manifestó a Efe el experto que analiza el balance de masa de estas áreas gélidas y colabora con otros equipos en el inventario nacional de glaciares.

Para Cáceres el cambio climático es evidente en este área y explica que en los años ochenta el país andino contaba con 92 kilómetros cuadrados de cobertura glaciar, mientras que en la actualidad se sitúa en 43 kilómetros cuadrados.

«Hemos tenido una pérdida aproximadamente del 54 por ciento de la cobertura glaciar en un período de 60 años. Es un indicador claro y conciso de cómo responden los glaciares al cambio climático», afirma aunque otorga un margen a su reducción al proceso natural geológico que experimentan los glaciares de montaña, que «la actividad humana ha acelerado».

Fuente: EFE

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