Entrenamiento laboral se vuelve terapia para pacientes con problemas mentales

Pacientes del Instituto de Neurociencias de Guayaquil reciben entrenamiento laboral como terapias de rehabilitación.

Por METRO ECUADOR

Para Azucena ayudar en las labores de cocina ha sido de gran ayuda en su proceso de rehabilitación que recibe en el Instituto de Neurociencias de la  Junta de Beneficencia de Guayaquil. “Me siento feliz, porque me gusta cocinar y aquí me dejan ayudar en la cocina. Yo lavo y pico los alimentos que después vendemos ya preparados”, comentó Azucena mientras se esmeraba en mostrarnos el charol de sánduches que había ayudado a preparar para la inauguración del nuevo programa del Centro de Rehabilitación Integral, denominado “CRI – Delicatesen & Lunh , un espacio terapéutico de entrenamiento laboral en el arte culinario para los usuarios.

La Sic. Pastora Castro, Jefa de CRI, destaca que el trabajo terapéutico que realizan está enfocado en lograr la reinserción familiar y laboral de los usuarios que tienen diferentes trastornos psicóticos y discapacidades mentales. “El programa consiste en evaluar la sicología clínica, la sicología cognitiva y el tema de terapia ocupacional a los pacientes, para detectar las habilidades que aún conservan y que van a permitir que el usuario pueda llevar una vida de lo más autónoma posible; y en base a esto elaboramos un plan terapéutico personalizado” señaló Castro.

De ahí que el programa CRI – Delicatesen & Lunh  lo integran 6 usuarios que de acuerdo a sus habilidades le dedican de 3 a 4 horas diarias a las actividades de ayudante de cocina, pocillero, mesero y vendedor.

Castro explica que este es un entrenamiento guiado de manera integral con el apoyo terapéutico lo que lo hace sustentable y evita que el usuario tenga recaída.

El CRI – Delicatesen & Lunh  es también el lugar donde las personas que asisten al INC, sean colaboradores, estudiantes, o particulares pueden encontrar alimentos frescos preparados con el apoyo de los primeros 6 usuarios del programa. “Los productos que elaboran los venden al interior del instituto y reciben parte de los ingresos. “La idea es que ellos adquieran responsabilidad y se sientan útiles” explicó la Sic. Castro.

En el Centro de Rehabilitación Integral, participan 29 usuarios ambulatorios, 12 de hogar supervisados y 16 de Residencias que participan de los diferentes programas como limpieza de áreas, mensajería, lavado de carros y cocina.

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