Cuando me dijeron que me iba a lanzar en un parapente, mil cosas pasaron por mi mente. Entre ellas pensaba “¡Sí, qué divertido!”, otra fue: “llegó el momento de borrar una cosa de la lista de cosas por hacer antes de morir”.

Luego, entró el miedo, pasaron por mi mente todos los videos de accidentes aéreos que había visto y mi primera pregunta fue “¿es seguro?”.

Me dijeron que sí y que lo intentaríamos en menos de 24 horas, si las condiciones del clima así lo permitían.

Finalmente llegó el día, me desperté temprano y preparada. Un día antes, Carlos Chiriboga, piloto del grupo 4 Fly Paraglinding Adventure me dio algunas indicaciones de vestimenta: jean o pantalón cómodo, zapatos deportivos, una chompa para el frío y recomendó llevar gafas.

A él fue quien le pregunté si era seguro y cuando lo volví a ver, repetí la duda. Su respuesta fue que "es totalmente seguro".

Afortunadamente, el día nos sonrió. Eran las 9 de la mañana del jueves 22 de noviembre. El cielo estaba despejado y el sol brillaba.  Era ese ‘sol de aguas’ que tiene la Capital. Con Carlos fuimos al punto de encuentro que es Lumbisí, una comuna que pertenece a la parroquia de Cumbayá, a 20 minutos de Quito.

Lumbisí está a 2.460 metros sobre el nivel del mar, es el punto de encuentro y aterrizaje. Desde donde se despega es el cerro ‘Auqui’  (hermano en quichua), ubicado en Monjas Alto. Este se encuentra a 3.000 metros. Significa que desde el despeje al aterrizaje hay un desnivel 540 metros.

El recorrido es de 2.5 kilómetros. El tiempo de vuelo va de 10 a 12 minutos, depende del clima y del pasajero.

En el punto de encuentro conocí a los otros integrantes de 4Fly Paraglinding Adventure: Alexander Tapia, Luis Peralvo, Carlos Chiriboga, Luis Aldás y Diana Zambrano. Todos pilotos profesionales.

AltaGO Luis Peralvo, Alexander Tapia, Carlos Chiriboga, Diana Zambrano / Sandra Zambrano

¿Qué es  4Fly Paraglinding Adventure?

Es un grupo de pilotos profesionales en este deporte. Tienen más de 15 años de experiencia en los aires. Además, pertenecen a la Feda (Federación Ecuatoriana de Deportes Aéreos) que regula el cumplimiento de las reglas como: preparación en una escuela de parapentes, los años de experiencia, tener equipos de primera, etc.

ENTREVISTA CON PILOTOS PROFESIONALES

Conversé con ellos y esto respondieron al momento de preguntarles sobre su vida en el cielo.

Alexander Tapia

"Vuelo 33 años, soy el tercer piloto más antiguo activo del país. Empecé volando alas delta por 15 años, por 18 he volado parapente y prestando el servicio a pasajeros, 15. Volar es algo indescriptible, es una situación donde te olvidas de todos los problemas".

Carlos Chiriboga

"He volado por 24 años y decidí hacerlo por sentirme libre. Es una nueva experiencia. En el aire tienes todo para encontrarte contigo mismo. Es un deporte seguro pues tenemos parapentes de última generación y los mejores equipos".

Luis Peralvo

"Llevo más de 25 años volando, soy paracaidista militar, cuento con más de 15 años de experiencia. Desde hace mucho tiempo el hombre quiso volar y hoy podemos
hacerlo en un parapente con toda seguridad porque tenemos la mejor tecnología. Hacerlo es simplemente indescriptible".

Luis Aldás

"Tengo 40 años y llevo practicando este deporte desde los 18. He hecho paracaidismo de combate y de salto base. También hago montañismo, trekking y soy piloto de parapente de competencia. Estar en el aire es sentir la pureza de la naturaleza y de la vida. Además, descubres lo sencillo y lo insignificante a la vez que somos en este mundo".

Diana Zambrano

"Volamos prácticamente todos los días. Yo empecé en 2001 en Crucita. Me gustaba ver cómo la gente volaba y luego entré a una escuela. Cuando lo hago me siento libre, es una sensación que las personas deben experimentar.

AMIGOS POR AMOR A VOLAR

4Fly Paraglinding Adventure también es un grupo de amigos donde la ‘buena onda’ se siente. Pero sobretodo es evidente la pasión que tienen por este deporte. Ellos vuelan todos los días con o sin pasajeros. No solo en Quito, también lo han hecho en Crucita y en otros países.

Uno de los pilotos, Luis Aldás descubrió  una ruta 'mágica' desde Achín en Bolívar hasta el Guayas. Tiene una distancia de 15 kilómetros y se aterriza en un reciento que se llama Matilde Estérl Lo descubrió hace tres años y hace poco lo hicieron comercial. Es un vuelo sobre las nubes.

Parapente Vuelo desde Bolívar hasta Guayas / Parapente Fly

 

 

Estar en los aires forma parte de su estilo de vida y yo estaba a punto de probarlo. Del miedo pase a la emoción, una emoción que ellos me transmitieron y yo solo quería que ya llegue el momento.

Cada uno tiene su propio equipo, Carlos nos comentaba que un parapente tiene un costo aproximado de 3.000 dólares.

Desde Lumbisí Alexander, Luis, Carlos y yo partimos en una camioneta al cerro Auqui. En el camino Alexander me dio la bienvenida formal y me presentó al grupo. Mientras viajábamos me dio una inducción de lo qué íbamos a hacer.

“Contamos con los mejores equipos del mundo. Volamos bajo un manual internacional que significa que ocupamos equipos para dos personas, arneses exclusivos para pilotos y para pasajeros, un radio y un plan B (paracaídas). No lo hemos ocupado, pero hacemos cursos de maniobras anuales para el manejo y uso del paracaídas”, explicó Alexander.

“El parapente es un planeador flexible sin motor, nos ponemos en la pista y necesitamos darle velocidad con nuestras piernas. Así que vamos a correr para despegar, dando 5 o 6 pasos largos y fuertes", mencionó el piloto mientras subíamos el cerro. La ventaja de este deporte es uno de los pocos deportes extremos donde participas con el instructor. El piloto y yo seríamos un equipo.

CUIDAR EL MEDIO AMBIENTE ES UNA OBLIGACIÓN

Entre las recomendaciones que brindó Alexander estaban: no hacer basura, ya que te dan un kit de hidratación. Fijarte por donde caminas para no pisar los equipos. La tercera y más importante, disfrutar el momento, abrir los ojos para que todo se quede grabado en ti. Pero también quería grabarlo en video. Para tal objetivo, la empresa te da una GoPro desde que despegas. Al final te entregan un video con música y las mejores imágenes de tu vuelo.

Continuando con el acenso al cerro se podía apreciar a Quito en todo se esplendor. Alexander iba describiendo lugares que se podían reconocer desde lejos, como el coliseo Rumiñahui, parques de La Carolina o Itchimbia y Bicentenario o la iglesia de la Basílica.

Finalmente llegamos, bajamos de la camioneta, los chicos descargaron su equipaje. Luego subimos una pequeña ladera y ahí estaba el cerro ‘del hermano’, el punto de salida con una vista increíble de los valles.

En el lugar, los pilotos empezaron a desempacar. En una mochila grande llevaban todo: sillas, parapente, guantes, computadora y el casco. Una vez con los equipos listos, solo esperábamos que el viento esté a nuestro favor.

Se toma en cuenta la intensidad para el despegue y aterrizaje porque se vuela contra el viento.

LLEGÓ EL MOMENTO DE VOLAR

Alexander me dio nuevas indicaciones como que cuando él me diga corre, yo lo debía hacer, inclinar mi cuerpo hacia adelante y con fuerza porque iba a sentir que alguien me va a jalar hacia atrás.

Luego, me colocaron el equipo, un arnés con todas las seguridades, que estaba sujeto al piloto, un casco y la cámara. Yo soy pequeña y no muy fuerte pero estaba dispuesta a correr sin miedo hasta que no sienta el piso tal y como me lo indicaron.

Solo sentí que una fuerza me regresaba, era el momento cuando Alexander abría el parapente y me dijo ¡corre! Yo lo intenté hacer con todas mis fuerzas, pues cabe mencionar que mido 1.50 y peso 50 kilos. Así que Luis, otro de los pilotos me ayudó a impulsarme.

Alexander aún topaba el suelo pero yo ya no y seguí fingiendo correr. Cuando sentí que el piloto tampoco lo hacía llegó la verdadera sensación de tener 'mariposas en el estómago', estas se expandieron por todo mi cuerpo.

EXPLOSIÓN DE SENSACIONES EN MI 

Describirlo es difícil, son segundos donde cerré los ojos. Una sensación similar a una explosión de algún placer que se manifestó en lágrimas, lloré. En realidad fueron dos lágrimas. Era como cuando ríes sin parar y siente que vas a explotar.

Luego, ya en el aire sentí un alivio, abrí los brazos y grité, fue liberador. Me acomodé y sentí el aire en mi rostro, el paisaje era increíble. Tuve un momento tan relajante porque estaba asimilando que al fin lo hice ¡estaba volando, qué locura!

Alexander nos ascendía cada vez más, eso se puede lograr gracias a las corrientes térmicas que es aire caliente que emanan las casas. Se sentía ese ‘airecito’ cálido que nos elevaba. Veía hacia arriba estaba casi en las nubes, literalmente. Lo disfruté tanto.

Cerraba los ojos, abría los brazos, respiraba profundo. No era una metáfora, ni un sueño, ni un pensamiento, ni un deseo, era algo real.

Volamos aproximadamente 10 minutos. Alexander me contaba las experiencias diferentes y lindas que se han hecho en parapente como pedir matrimonio. Cuando la novia aterrizaba encontraba un cartel con las palabras ¿Te casas conmigo? o pedir que sean novios en el aire.

También han volado personas que no pueden caminar, familias o entre amigos. Es una buena opción para un regalo si quieres ser diferente.

REQUISITOS PARA VOLAR EN PARAPENTE

La edad mínima para volar es 11 años o pesar mínimo 40 kilos, ese es el verdadero requisito.  La otra restricción es para personas con problemas respiratorios o del corazón.

Después de un gran vuelo, llegó el momento del aterrizaje. Alexander me indicó que alzara las piernas. Eso era todo. No fue un aterrizaje violento ya que mi silla tenía una especie de air bag.

Una vez en tierra, asimilé lo que hice. No podía creerlo pero estaba tan feliz. Tenía miedo al principio pero volar y compartir con gente que sabe y ama lo que hace me dio seguridad para lanzarme.

Es una experiencia que la voy a repetir y será mi nueva opción de regalo para una persona especial. Para hacerlo ingresa a https://www.facebook.com/ARSPORTEC/ o comunícate al número: 0998330266.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo