logo
Estilo de Vida
Estilo de Vida 05/05/2017

Independencia juvenil, ‘sufrimiento para los padres’

Los ecuatorianos se independizan principalmente porque van a casarse, es decir entre los 29 y 32 años, según Armando Córdova, sociólogo.

Atún con arroz recalentado es la comida de los lunes. Los martes, miércoles, jueves y viernes prefiere comer en el restaurante que oferta almuerzos para estudiantes. Los fines de semana, Clara Solórzano cocina o regresa a la casa de sus padres para probar las delicias tradicionales de Salinas de Guaranda.

A los 17 años Clara tuvo que salir de su hogar. Cambió el pueblo por la gran ciudad (Salinas de Guaranda por Quito)

¿La razón?

Estudiar comunicación social en la Universidad Politécnica Salesiana.

El salir del hogar de los padres para establecerse en un nuevo espacio resulta una decisión atravesada por componentes culturales y sicológicos.

Mario Pérez, sicólogo clínico, considera que la independencia de los jóvenes está determinado por la posibilidad de sustentarse económicamente y la suficiente autonomía que la persona debe tener para sobrevivir sin su núcleo familiar.

En el caso de Clara, las necesidades económicas están cubiertas gracias a los depósitos mensuales de sus padres en su cuenta bancaria. Sin embargo, los mensajes de texto llenos de buenos deseos por parte de ‘mamita’, no logran cubrir las necesidades emocionales.

Armando Córdova, sociólogo, explica que en el caso ecuatoriano se tiene un vínculo familiar bastante fuerte, lo que significa que para los padres desprenderse de los hijos es tan difícil como para los jóvenes.

Si hablamos de un hogar funcional de clase media, donde el hijo ha alcanzado la madurez, la madre es quizás quien resulte más afectada por el proceso de independencia”, dice Córdova.

Doña Gladys sería el ejemplo a la hipótesis de Córdova. Julián Baquero, su único hijo, le informó hace tres meses que estaba buscando un departamento más cercano a su lugar de trabajo, ubicado en La Forestal, en el sur de Quito. Esa noticia, para la madre,  no le resultó nada agradable.

Julián, de 26 años, se graduó hace poco de la Universidad Central del Ecuador de Ingeniero Químico. Ahora,  busca estudiar una maestría; sin embargo primero quiere tener sus propias cosas

Aún me hace falta una plancha, ollas para cocinar y adornos para rellenar los espacios”

Lo que más le preocupaba a Gladys cuando su hijo se mudó era: ¿qué va a comer?

Córdova explica que el caso es más conflictivo si se analiza desde el caso de Julián, ya que es hijo único que responde a una sociedad machista.

Cuando Clara vivía en Salinas de Guaranda, tenía más responsabilidades y menos libertades que sus hermanos menores, es la única mujer. Afirma que las cosas cambiaron cuando llegó a Quito, pues sus hermanos se vieron obligados a lavar platos, arreglar la casa y a regresar antes de las 12 de la noche.

Pérez, como psicólogo, afirma que la edad promedio de independencia de los jóvenes en el Ecuador está aproximadamente entre 25 y 27 años. Esta realidad no se aproxima a Clara que llegó a Quito cuando a penas tenía 19 años.

Córdova contrasta argumentando que la decisión de independencia depende del matrimonio, pues los jóvenes ecuatorianos deciden salir de sus casas más por el compromiso en pareja que el deseo de independencia.

Si el matrimonio es la excusa para salir de casa, el Instituto Nacional de Censo y Estadística (INEC) determinó que la edad en la que se casan los hombres es 32 años y las mujeres a los 29.

Clara llega a su ‘depar’ a las nueve de la noche, dependiendo del horario de clases, sus preocupaciones son los trabajos estudiantiles, la comida de la merienda y la próxima ‘farra’ del viernes, casarse no está entre sus pensamientos antes de dormir.

Córdova explica que el matrimonio es la institución familiar donde dos personas se unen legal y sentimentalmente. Para el especialista, independizarse en esas condiciones no es adecuado porque se sigue dependiendo de un tercero.

La excepción a la regla es Javier Albuja, él tiene 35 años, es ingeniero industrial, magíster, trabaja para el sector público y vive con sus padres y hermanas.

Javier, siente mucha comodidad y facilidad al vivir con sus padres y hermanas, “me ahorro el arriendo y tengo todas las libertades, mi familia es muy unida”.

Sin embargo el especialista señala que “no es adecuado independizarse pasado los 35 años, para esta edad hay ciertos rasgos y patrones que ya están condicionados y que son difíciles de cambiar que tienen que ver con la adaptación por el ambiente social, se tiene una dependencia emocional en la aprobación de los demás”.

A penas Clara reciba el título universitario regresará a Salinas de Guaranda, sin embargo no descarta la opción de establecerse en Quito, eso sí, afirma que cada carnaval de Guaranda sus padres tendrán que recibirle en casa.

La  Asociación gremial financiera colombiana, en su portal, brindan 7 tips para independizarse:

  • Escribir las metas y objetivos.
  • Jerarquizar las metas estableciendo plazos.
  • Ahorrar antes de salir de casa.
  • Empezar con objetivos fáciles de cumplir.
  • Analizar costos para tomar buenas decisiones financieras.
  • Pensar siempre antes de gastar.
  • Buscar mejores opciones en precios.