Estilo de Vida

Los químicos peligrosos ocultos en productos de uso diario

Aunque las autoridades sanitarias coincidan en que repercuten en la salud, muchos químicos siguen estando presentes en nuestras vidas.

Los químicos, potencialmente peligrosos, ocultos en productos que usamos a diario se pueden encontrar en muebles, envoltorios, rellenos, champús, hasta en juguetes. Y aunque sus consecuencias para la salud dependen del tiempo de exposición y de la dosis, los expertos insisten en que pueden llegar a ser muy graves. Te explicamos qué puedes hacer para evitarlas.

1. Ftalatos:

Los ftalatos o ésteres de ácido ftálico son un grupo de productos químicos industriales utilizados como disolventes y para la fabricación de plásticos más flexibles o resistentes, como el policloruro de vinilo (PVC). Los ftalatos sirven para fijar esencias a productos químicos. Gracias a estas características, se pueden encontrar en champús, acondicionadores, aerosoles para el cabello, perfumes, esmaltes de uñas, embalajes para comida, cápsulas de medicamentos y en juguetes sexuales.

Varios estudios relacionan estos compuestos con cocientes intelectuales más bajos, con el síndrome de déficit de atención y con alteraciones en el sistema hormonal.

Ante esto, EE.UU. y la Unión Europea empezaron a regular su uso y se prohibió en juguetes y en cualquier material que pudiera estar en contacto con los menores. Pero a pesar de las prohibiciones, otros estudios demuestran que la población mundial sigue expuesta a los ftalatos.

Así que, los expertos recomiendan tomar las siguientes medidas para reducir la posible exposición a estos componentes:

  1. Optar por detergentes y lociones sin fragancia.
  2. Para calentar la comida en el microondas utilizar envases de cristal, no de plástico.
  3. No comprar juguetes cuya etiqueta dice que contienen DEHP, DBP y BBP.
  4. Si el prospecto de un medicamento con cápsula menciona la palabra ftalato entre los principios inactivos, elegir otra marca.
  5. Si vas a cambiar el piso de tu casa, evitar el PVC y optar mejor por madera o corcho.

2. Polibromodifenil éteres (PBDE)

Los polibromodifenil éteres o PBDE son compuestos bromados y se usan como retardantes de llama en plásticos y espumas. Se los encuentra en numerosos equipos electrónicos pero, sobre todo, en los muebles, pues se aplica en las espumas de poliuretano presentes en estos.

Su uso se popularizó para sustituir a los éteres bifenilos policlorados (PCB) que se prohibieron a finales de los 70. Pero, según los expertos, el sustituto no fue mucho mejor.

Su degradación en la atmósfera es muy lenta, por lo que es un compuesto difícil de eliminar. Además, se va acumulando en los animales.

En 2006 el estado de California, EE.UU., prohibió su uso después de que un estudio de la Universidad de Columbia comprobara que la sustancia estaba presente en altas concentraciones en la leche materna, lo que se relacionó con un menor coeficiente intelectual y una pérdida de atención en los lactantes.

Estas son las recomendaciones de los expertos para minimizar la exposición a los PBDE:

  1. Al comprar muebles con relleno, como sofás o sillones, leer la etiqueta con detenimiento y escoger el modelo «libre de retardantes de llama».
  2. Limpiar el polvo de la casa con frecuencia.
  3. Colocar un felpudo en la puerta, para que quien deje allí las partículas de PDBE que podría traer en los zapatos.

3. Mercurio

«El mercurio es una sustancia tóxica con efectos nocivos para el ser humano, en especial para las embarazadas, los lactantes y los niños», señala la Organización Mundial de la Salud (OMS). El mercurio se acumula en el suelo o en las aguas superficiales, y los microorganismos son capaces de transformarlo en metilmercurio (CH3Hg), un compuesto mucho más tóxico.

Aun así, el mercurio y sus derivados siguen estando presentes en nuestras vidas. Las medidas para reducir su incidencia en la salud pasan por fomentar el uso de energías limpias que no se basen en la combustión del carbón, acabar con la minería de este mineral y dejar de utilizarlo en la extracción de oro y en otros procesos industriales.

Pero cada uno también puede poner de su parte para reducir la exposición a este compuesto tan tóxico, tal como señala la Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades de EE.UU:

  1. Desechar el termómetro de mercurio que tienes guardado en el cajón y sustituirlo por uno digital.
  2. Deshacerte de las pilas ya agotadas por las vías establecidas y nunca tirarlas a la papelera común.
  3. Asegurarte de que los cosméticos que usas no contengan mercurio.
  4. Si por causa de una caries debes hacerte un empaste, solicitar una alternativa al amalgama de mercurio, también conocido como amalgama de plata.
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