Se fueron 45 minutos y el gol de Ecuador no llegó. Se sigue haciendo esperar y vuelve a ratificar uno de los grandes problemas de La Tri: la falta de contundencia en los metros finales.
En el fútbol, lo más importante es el resultado. Y Ecuador, por ahora, no lo tiene. Lo segundo son las formas, y ahí tampoco hay demasiadas respuestas. La Tri no juega bien y, lo que es más preocupante, por momentos no se sabe claramente a qué juega.
El primer tiempo dejó una sensación incómoda: Curazao terminó mostrando un mejor orden táctico que Ecuador. El equipo caribeño se paró mejor, cerró espacios, no se desesperó y supo incomodar a una selección ecuatoriana que era la obligada a proponer.
Ecuador tuvo muy poco. Lo más claro pasó por buscar el pelotazo a las espaldas de la defensa, intentando aprovechar la velocidad de sus atacantes. Pero cuando ese recurso dejó de funcionar, ya sea por ansiedad, falta de puntería o desánimo, La Tri se quedó sin plan.
El equipo lució sorprendido, como si nada le saliera. Cada intento ofensivo se fue apagando con el paso de los minutos y Curazao, con menos nombres, logró transmitir más orden y más claridad colectiva.

Ecuador necesita mucho más para el segundo tiempo. Necesita la mano del DT y esperemos Beccacece se haga notar. Necesita calma, posesión, movilidad y, sobre todo, una idea más clara para atacar. Porque hasta ahora, el rival que mejor entendió el partido no fue La Tri.
