¿Qué rompió un uniforme color amarillo en el escenario de Kansas? Un bloque azul de pequeñas dimensiones, el cual estaba compuesto por no más de 200 hinchas de Curazao.
El detalle llamó la atención por dos razones: lo imponente y fiel de la hinchada tricolor que copó el magno lugar mientras que en su primer Mundial, Curazao convocó a su limitada fanaticada para vivir las emociones del Rey de los Deportes.


Además, los curazoleños fueron opacados por los cánticos de la tricolor que gritaron constantemente - en los primeros instantes del compromiso- en “Vamos ecuatorianos, que esta noche tenemos que ganar”.
Sin duda, Ecuador refleja que la localía en la fase de grupos del Mundial nos pertenece. Ahora, la ilusión y apoyo de los hinchas debe transmitirse en goles.
