Brasil y Marruecos protagonizaron uno de los encuentros más atractivos de la primera fecha del Mundial 2026. Tras noventa minutos intensos y disputados, ninguna selección logró quedarse con la victoria y terminaron empatando 1-1.
El resultado dejó sensaciones muy diferentes para ambos equipos. Marruecos demostró una vez más que está preparado para competir contra cualquiera, mientras que Brasil volvió a generar dudas sobre su funcionamiento colectivo.
Marruecos dominó la primera mitad
Los africanos fueron claramente superiores durante los primeros 45 minutos.
La selección dirigida por Mohamed Ouahbi ganó la batalla del mediocampo y encontró espacios para hacer daño constantemente. Brasil sufrió para recuperar el balón y nunca logró imponer condiciones en esa zona del campo.
La recompensa para Marruecos llegó gracias a Ismael Saibari, quien aprovechó uno de los mejores momentos de su selección para abrir el marcador y hacer justicia a lo visto en el terreno de juego.
Vinicius volvió a salvar a Brasil
Cuando el juego colectivo no aparece, Brasil suele recurrir a sus figuras. Y una vez más fue Vinicius Jr quien apareció para rescatar a la Canarinha.
El atacante del Real Madrid marcó el gol del empate y volvió a demostrar que es el futbolista más determinante del equipo en la actualidad.
Sin embargo, el tanto no logró ocultar los problemas que mostró Brasil durante buena parte del compromiso.
Mejoró en el segundo tiempo, pero sin convencer
La segunda mitad mostró una versión más agresiva de Brasil.
Los dirigidos por Carlo Ancelotti adelantaron líneas, tuvieron más posesión y generaron varias aproximaciones al arco rival. Aun así, el equipo nunca logró ser dominante ni brillante.
Las mejores acciones ofensivas continuaron llegando gracias a las individualidades y no a través de un funcionamiento colectivo sólido, algo que preocupa considerando las aspiraciones mundialistas de la Canarinha.
Un punto que deja todo abierto
Con este empate, tanto Brasil como Marruecos suman su primer punto en el torneo y mantienen intactas sus opciones de clasificación.
Para Marruecos, el resultado refuerza la sensación de que puede competir de igual a igual frente a cualquier potencia mundial.
Para Brasil, en cambio, el empate deja más preguntas que respuestas. La calidad individual sigue estando presente, pero el funcionamiento colectivo todavía parece lejos del nivel que exige una selección candidata a ganar la Copa del Mundo.

