Si alguien pensaba que la histórica actuación de Marruecos en los últimos años había sido casualidad, el primer tiempo ante Brasil volvió a demostrar lo contrario.
La selección africana fue superior durante gran parte de los primeros 45 minutos y dejó una sensación preocupante para una Brasil que no logra encontrar su mejor versión en el debut mundialista.
Más allá del resultado parcial, el juego mostró a una Marruecos organizada, intensa y capaz de controlar varios sectores del campo frente a una de las selecciones favoritas al título.

El gran problema está en el mediocampo
La principal explicación del mal funcionamiento brasileño está en la mitad de la cancha.
El tridente compuesto por Casemiro, Bruno Guimarães y Lucas Paquetá no ha logrado conectarse ni darle fluidez al equipo. Brasil tiene dificultades para triangular, progresar con el balón y generar juego desde el centro del campo.
La consecuencia es evidente: los atacantes reciben pocos balones en ventaja y la selección termina dependiendo más de acciones individuales que de una estructura colectiva.
Falta un verdadero organizador
Otro de los problemas que ha quedado expuesto es la ausencia de un mediocampista creativo capaz de asumir el papel de conductor.
Lucas Paquetá, quien ocupa la posición más adelantada del mediocampo, no atraviesa su mejor momento y no ha conseguido convertirse en el enlace entre la creación y el ataque.
Brasil extraña a un futbolista capaz de marcar el ritmo del encuentro, filtrar pases y organizar las posesiones largas cuando el partido lo requiere.
Vinicius vuelve a salvar a Brasil
En medio de las dificultades colectivas, apareció una vez más el talento individual.
El gol brasileño llegó gracias a una acción de Vinicius Júnior, quien continúa siendo el jugador más desequilibrante de la Canarinha y uno de los pocos capaces de generar peligro constante.
Sin embargo, depender exclusivamente de las individualidades puede convertirse en un problema frente a selecciones tan bien trabajadas como Marruecos.
Las variantes que podrían cambiar el partido
De cara al segundo tiempo, Carlo Ancelotti podría verse obligado a mover el banco para intentar cambiar la dinámica del encuentro.
Jugadores como Ederson dos Santos y Matheus Cunha aparecen como alternativas interesantes para darle una nueva energía al equipo y generar soluciones ofensivas que no han aparecido en la primera mitad.
Mientras tanto, otras opciones como Fabinho o Danilo, del Botafogo, no parecen ofrecer una mejora sustancial para una zona media que está siendo claramente superada.
Marruecos asusta a cualquiera
Más allá de las falencias brasileñas, también hay que destacar el nivel mostrado por Marruecos.
Los africanos juegan con personalidad, presionan bien, recuperan rápido y tienen argumentos suficientes para competir contra cualquier selección del Mundial 2026.
Si mantienen este nivel durante el resto del torneo, volverán a ser uno de los equipos más incómodos y peligrosos de toda la Copa del Mundo.
