Cada vez que se acerca una Copa del Mundo reaparece una de las preguntas más antiguas y polémicas del deporte: ¿los futbolistas deben evitar las relaciones sexuales durante las concentraciones?
Durante décadas, entrenadores, dirigentes e incluso aficionados sostuvieron que la abstinencia ayudaba a mejorar el rendimiento físico. Sin embargo, la ciencia moderna y la experiencia de quienes han vivido un Mundial parecen contar una historia diferente.

El médico deportólogo Luis Calvachi es claro sobre este tema.
“La evidencia científica demuestra que el sexo no afecta negativamente el rendimiento deportivo”.
Según el especialista, una relación sexual normal, dentro de una relación estable y realizada con suficiente anticipación a la competencia, no representa un problema para el desempeño de un deportista profesional.
Por el contrario, puede ayudar a disminuir niveles de ansiedad y favorecer un mejor estado emocional antes de la competencia.
Un mito que ha acompañado al fútbol durante décadas
Las restricciones relacionadas con la intimidad han sido comunes en muchos equipos alrededor del mundo.
Sin embargo, las posturas han cambiado con el paso de los años.
Juan Carlos Burbano, mundialista con Ecuador en Corea-Japón 2002, considera que el tema debe analizarse desde la moderación y el profesionalismo.
“Todo depende de cómo lo hagas”, señaló.
Para el exseleccionado ecuatoriano, el problema no está en la relación sexual en sí, sino en los excesos.
“Si lo haces exageradamente, nada te va a rendir bien. Pero si tienes una relación normal, con amor y con inteligencia, no pasa nada”, comentó.
La diferencia entre la ciencia y los excesos
Burbano utilizó una comparación sencilla para explicar su punto de vista.
“Tomarse una copa de vino no es lo mismo que tomarse tres botellas”, reflexionó.
Según el exfutbolista, el mismo criterio puede aplicarse a otros aspectos de la vida de un deportista.
El alto rendimiento exige equilibrio, disciplina y responsabilidad.
Por ello considera que una relación sexual llevada con normalidad no debería convertirse en una preocupación dentro de la preparación de un jugador profesional.

¿Cuánto tiempo antes de un partido?
Uno de los aspectos más debatidos es la cercanía entre la actividad sexual y la competencia.
Burbano recuerda que los futbolistas suelen concentrarse la noche previa a los partidos, por lo que las oportunidades de convivencia son limitadas.
Aun así, considera que una relación mantenida con anticipación suficiente no tendría efectos negativos.
“Dos noches antes de un partido no pasa nada”, aseguró.
Esta postura coincide con las conclusiones de múltiples estudios científicos que no han encontrado evidencias consistentes de una disminución del rendimiento físico cuando la actividad sexual se realiza de forma moderada.
El verdadero enemigo del rendimiento
Tanto Burbano como Calvachi coinciden en que existen factores mucho más determinantes para el rendimiento deportivo.
La alimentación, la hidratación, el descanso y la concentración mental tienen una influencia mucho mayor en la capacidad física de un futbolista.
Luis Calvachi identifica estos elementos como pilares fundamentales para cualquier deportista de élite.
Mientras tanto, Burbano considera que el profesionalismo sigue siendo la clave.
“Hoy un jugador que le guste demasiado la noche o el alcohol tiene muy difícil mantenerse en el fútbol profesional”.
Lo que realmente importa en un Mundial
En torneos tan exigentes como la Copa del Mundo, donde los equipos juegan cada pocos días y la presión es constante, los cuerpos técnicos centran su atención en aspectos mucho más relevantes.
La recuperación física, la calidad del sueño, la hidratación y la nutrición suelen tener un impacto mucho más significativo en el rendimiento que los mitos que históricamente han rodeado a las concentraciones.
Por ello, la ciencia parece haber resuelto uno de los debates más antiguos del fútbol: no existen pruebas de que una relación sexual responsable perjudique el rendimiento deportivo.
Lo que sí puede afectar a cualquier futbolista son los excesos, la falta de descanso y el abandono de hábitos saludables, elementos que continúan siendo los verdaderos enemigos del alto rendimiento.
