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EscoVAR: El ecuatoriano suele ser negativo, y eso en el Mundial no suma

Selección de Ecuador
Selección de Ecuador

El ecuatoriano es exigente. Quizá demasiado. Y eso no siempre es malo. Gracias a esa exigencia hemos aprendido a pedir más, a no conformarnos y a querer que nuestras selecciones compitan de igual a igual con cualquiera. Sin embargo, a pocos días del inicio del Mundial, creo que hay algo que debemos evitar: la crítica permanente e injustificada.

No hablo de cambiar nuestra forma de ser. Eso no ocurrirá de la noche a la mañana. Hablo de no caer en esa costumbre de encontrar siempre un motivo para restarle mérito a lo bueno que hace la Selección.

Si Ecuador golea a Guatemala, algunos dicen: “Es que era Guatemala”.

Si le gana a Arabia Saudita, la respuesta es: “Pero debió hacer más goles”.


Si empata con Países Bajos, se escucha: “Sí, pero fue por la expulsión”.

Y si le gana a Argentina, aparecerá quien diga: “Fue solo por el penal”.

Parece que siempre existe una explicación para minimizar lo conseguido. Como si buscáramos desesperadamente una razón para no confiar en esta generación de futbolistas.

Y es curioso, porque hablamos de la mejor camada de jugadores que ha tenido Ecuador. Futbolistas que compiten en las mejores ligas del mundo, que son titulares en clubes de élite y que han demostrado durante todo el proceso clasificatorio que pueden competir contra cualquiera.

Claro que esta Selección tiene defectos. Ninguna los puede esconder. Tampoco existe una selección perfecta. Ni Brasil, ni Alemania, ni Argentina llegan sin cuestionamientos a una Copa del Mundo. Ecuador tampoco lo hará. Pero una cosa es analizar las debilidades y otra muy distinta es vivir enfocados únicamente en ellas.

Desde que llegamos a Estados Unidos para seguir de cerca a La Tri, hay algo que se percibe en cada entrenamiento, en cada conferencia y en cada conversación con los jugadores: ellos creen. Están convencidos de que pueden hacer algo importante. Se nota en sus palabras, en sus gestos y en la manera en que trabajan.

Ellos se la creen.

Por eso creo que llegó el momento de que el hincha también se la crea.

Que apoyemos más y desconfiemos menos. Que potenciemos las cosas buenas sin ignorar las malas. Que disfrutemos el privilegio de ver a Ecuador disputar otro Mundial. Porque estar aquí no es normal. Porque hubo generaciones enteras que soñaron con esto y nunca lo vivieron.

El Mundial es emoción. Es ilusión. Es la oportunidad de soñar durante un mes con algo que parece imposible. Y si no soñamos ahora, ¿cuándo?

Apoyemos. Creamos. Empujemos todos en la misma dirección.

Porque tal vez así logremos el mejor Mundial de nuestra historia. Y quién sabe si incluso llegamos un poco más lejos de lo que imaginamos.

Ahora toca ser positivos.

Después, cuando todo termine, ya habrá tiempo para analizar, debatir y criticar.

Hoy es momento de creer.

Porque sí se puede.


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