La diferencia fue evidente. Con el ingreso de varios de sus habituales titulares, Ecuador mostró una versión mucho más dinámica, agresiva y cercana a la idea que busca Sebastián Beccacece de cara al Mundial 2026.
El principal responsable de ese cambio fue Moisés Caicedo. El volante tomó el control absoluto del mediocampo, ordenó a sus compañeros, pidió constantemente el balón y aceleró las transiciones ofensivas. Cada vez que recibía la pelota parecía tener decidido el siguiente pase antes de controlar, otorgándole una velocidad distinta al juego de La Tri.

La presencia del mediocampista también permitió que Ecuador encontrara mejores conexiones en ataque. Nilson Angulo y Jhon Yeboah volvieron a demostrar que son futbolistas capaces de desequilibrar en el uno contra uno, mientras que Gonzalo Plata aportó profundidad, velocidad y movilidad en los últimos metros.
Con más talento sobre el campo, Ecuador logró instalarse con mayor frecuencia cerca del área rival. Sin embargo, una de las conclusiones que deja el compromiso es que todavía cuesta transformar el dominio en oportunidades realmente claras de gol.
Aun así, el equipo encontró una fórmula que puede convertirse en una de sus principales armas: los desbordes por las bandas y los centros desde los costados. Ángelo Preciado fue uno de los más insistentes en ese aspecto, generando peligro constante con sus proyecciones ofensivas.

Precisamente por esa vía llegó el segundo tanto de Ecuador. La insistencia por los extremos terminó encontrando recompensa y Nilson Angulo apareció para ampliar la ventaja y confirmar el buen momento ofensivo que vivía la Selección.
Además, Ecuador mostró por momentos una circulación de balón rápida y precisa. El conocido “tiki-taka” también apareció en varios tramos del encuentro, moviendo la pelota de un lado a otro para obligar a Guatemala a salir de su bloque defensivo y generar espacios.
Con sus principales figuras en cancha, La Tri mostró una versión mucho más cercana a la que ilusiona a los ecuatorianos de cara al Mundial. Todavía hay aspectos por corregir, especialmente en la generación de ocasiones claras, pero el salto de calidad fue imposible de ignorar.
Al final, un error de Guatemala resultó en un golazo de Pervis Estupiñán que anotó con un remato lejano con el arco vacío. En Columbus, la Tri golea a Guatemala imponiendo condiciones.
