A las seis de la mañana, el olor a verde frito y chicharrón ya inunda la esquina de una concurrida avenida. Carlos Macías, un guayaquileño que lleva diez años al frente de su local de desayunos, apura el paso junto a su esposa, Mariana Villacís, para dejar listas las porciones de encebollado y los bolones medianos. Hoy no es un día cualquiera; hoy juega la Selección Nacional.
“Cuando juega la Tri, el ambiente cambia por completo. La gente viene apurada, pero contenta, desayunan comentando la alineación y piden para llevar para las oficinas”, cuenta Carlos mientras atiende una fila que duplica la de un día ordinario.
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Para Mariana, los días de partido significan triplicar las compras de insumos, pero también la certeza de que la caja cerrará con números azules. “El fútbol nos da un respiro económico enorme. Si la Tri gana, la gente gasta con más alegría”, asegura.
Este negocio familiar es apenas el primer eslabón de una enorme cadena productiva. Detrás del entusiasmo colectivo y el grito de “sí se puede”, existe un engranaje financiero de alto impacto.
Según el Ministerio del Deporte, uno de cada tres ecuatorianos juega al fútbol, lo que significa que más de 6 millones de personas están directamente vinculadas a este deporte. Al sumar a sus acompañantes y familias, el fenómeno se convierte en un motor de consumo con un efecto multiplicador impresionante.
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Un solo dólar gastado por un aficionado en una camiseta no termina ahí: genera ingresos inmediatos para comerciantes, distribuidores, transportistas, restaurantes y trabajadores independientes.

Bares y restaurantes: Una proyección de USD 216 millones
Durante la cita mundialista, el gasto de los ecuatorianos se concentra principalmente en tres sectores clave: bares y restaurantes, comercio deportivo, y publicidad y medios.
Iván Altamirano, experto financiero de la consultora especializada en negocios Strattos, explica que el impacto en el sector gastronómico puede ser masivo si la Selección avanza en el torneo. Según datos de la Asociación de Restaurantes del Ecuador (Asertec) y la Cámara de Comercio de Turismo, el ticket promedio de consumo por persona en restaurantes y bares bordea los USD 18.
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“Considerando que alrededor de seis millones de ecuatorianos son aficionados al fútbol y que, de acuerdo con nuestras investigaciones de mercado en Strattos, aproximadamente el 25% acostumbra asistir a establecimientos gastronómicos para ver eventos deportivos, el impacto económico es significativo”, señala Altamirano.
Bajo estas métricas, y suponiendo que cada aficionado asista acompañado y que Ecuador dispute al menos cuatro encuentros en el Mundial, el gasto generado solo para el sector de alimentos y bebidas podría superar los USD 216 millones. Cabe destacar que esto constituye una estimación elaborada a partir de supuestos de consumo proyectados para la temporada.

La fiebre textil de la Tri y el mercado deportivo
El comercio de indumentaria es otro de los grandes beneficiarios del fenómeno mundialista. La camiseta oficial de la Selección Ecuatoriana, fabricada por Marathon Sports desde 1994, tiene un precio que oscila entre USD 64,99 y USD 74,99 en el mercado actual.
A pesar de los desafíos económicos, el interés por portar los colores nacionales sigue vigente. Según datos de la consultora socioeconómica Antroproyectos e información del INEC, cerca del 35% de los ecuatorianos cuenta con la capacidad económica para adquirir la prenda oficial. Esto equivale a aproximadamente 2,1 millones de personas dentro del universo de aficionados al fútbol en el país.
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A esto se suma el deseo de renovación. De acuerdo con las investigaciones de mercado citadas por Strattos, cerca del 20% de los consumidores potenciales manifiesta un interés real en renovar o actualizar su camiseta de la Tri para este ciclo.
Bajo este escenario, las ventas de la indumentaria oficial podrían superar los USD 29 millones, una cifra que no incluye la comercialización de otros artículos asociados de merchandising (como gorras, chaquetas, bufandas) ni las camisetas de otras selecciones tradicionales que atraen al consumidor local, como Brasil, Argentina o las potencias europeas.
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El valor intangible de la confianza
En el mercado futbolístico internacional, la plantilla de la Selección ecuatoriana está cotizada en cerca de USD 385 millones según plataformas especializadas. Sin embargo, su verdadero valor para el país supera cualquier métrica de escritorio.
Cuando juega Ecuador, aumentan las ventas minoristas, crece la actividad comercial, se activan campañas publicitarias masivas, se llenan los locales y millones de personas comparten una experiencia colectiva llena de esperanza, alegría y dudas. Ese es el activo que no aparece en Transfermarkt ni en los balances de las grandes empresas: la capacidad de movilizar emociones que terminan transformándose en actividad económica tangible y empleo directo.
En un Mundial, el país no solo exporta futbolistas de élite a las mejores ligas del mundo. También proyecta su imagen internacional, potencia su marca país y genera una inyección interna de optimismo. En una economía donde la confianza suele ser un recurso escaso, la capacidad de reactivar el consumo a través de la identidad nacional puede terminar siendo la victoria más importante del año.
