La inclusión de Kendry Páez en la lista definitiva de Ecuador para el Mundial 2026 genera debate. Sobre todo porque el joven talento no atraviesa su mejor momento futbolístico y todavía no logra despegar en River Plate, situación que abrió la puerta a una pregunta inevitable: ¿por qué él sí y otros jugadores como Kenny Arroyo o Jhon Mercado no?
La respuesta parece ir más allá del presente inmediato.
Sebastián Beccacece ha demostrado durante todo su proceso que valora la construcción de grupo y la continuidad de una idea. Kendry Páez ha sido parte de las Eliminatorias, compartió el camino hacia la clasificación y conoce perfectamente lo que busca el entrenador dentro y fuera de la cancha.
Su ausencia era una posibilidad real si se analizaba únicamente el rendimiento reciente. Sin embargo, el cuerpo técnico parece valorar otros factores que terminan inclinando la balanza a su favor.
En el caso de Kenny Arroyo, la competencia es más directa porque ambos pueden desempeñarse en zonas similares del campo. No obstante, resulta complejo imaginar que un futbolista que no formó parte del proceso clasificatorio termine ingresando directamente a una lista mundialista. Más aún cuando Beccacece ha sostenido una base durante casi toda la Eliminatoria.
La situación de Jhon Mercado es distinta. El atacante sí fue considerado durante parte del proceso, pero compite en una posición donde Ecuador tiene una mayor cantidad de alternativas. Enner Valencia, Kevin Rodríguez, Jordy Caicedo y Jeremy Arévalo aparecen por delante en la consideración para funciones ofensivas, reduciendo considerablemente sus posibilidades.
En cambio, la posición que ocupa Kendry Páez ofrece menos variantes de talento y creatividad dentro del plantel ecuatoriano, siempre y cuando esté en su buen momento. Allí radica parte de su valor.
Además, existe un aspecto emocional y de liderazgo silencioso que no puede ignorarse. Kendry es un futbolista querido dentro del grupo, cuenta con la confianza de sus compañeros y del cuerpo técnico, y su presencia contribuye a mantener la estabilidad de una selección que ha construido una identidad durante los últimos años.
La señal más clara de esa confianza es que llevará la camiseta número 10, un dorsal que históricamente representa responsabilidad y protagonismo.
Por supuesto, la apuesta tiene riesgos. Kendry Páez llega al Mundial obligado a responder a la confianza depositada en él. El peor escenario para Ecuador sería que no logre aprovechar la oportunidad y termine relegado al banco de suplentes, pues titular no es de momento. Sin embargo, Beccacece parece convencido de que el potencial del joven ecuatoriano justifica la apuesta.
Porque en torneos cortos como los Mundiales, a veces los entrenadores no solo seleccionan a los jugadores que mejor llegan, sino también a aquellos que creen capaces de marcar una diferencia cuando más se los necesita. Y en esa categoría, para Beccacece, Kendry Páez sigue teniendo un lugar privilegiado.
