A poco más de un año del arranque del Mundial 2026, la organización enfrenta un problema fuera de la cancha: el acceso de los aficionados. La FIFA alzó la voz contra el precio del transporte público hacia el MetLife Stadium, uno de los escenarios clave del torneo, tras conocerse que el billete de ida y vuelta desde Penn Station costará alrededor de 150 dólares.
El director de operaciones del torneo, Heimo Schirgi, calificó la tarifa como “exorbitante” y aseguró que fue fijada de forma “arbitraria”, lo que podría afectar directamente la experiencia del aficionado.
“El modelo tarifario tendrá un efecto disuasorio”, advirtió el directivo, señalando que el incremento —hasta diez veces el valor habitual— podría empujar a los hinchas a buscar alternativas menos oficiales.
Choque directo con autoridades de Nueva Jersey
La polémica no tardó en escalar. La gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, respondió con firmeza: considera que la FIFA, que proyecta ingresos cercanos a 11.000 millones de dólares durante el torneo, debería asumir el costo del transporte para los aficionados.
Sin embargo, desde el organismo internacional desmintieron esa lectura. Schirgi aclaró que se trata de ingresos, no de ganancias, y recordó que la FIFA opera como una organización sin fines de lucro.
“Los ingresos del Mundial se reinvierten en el desarrollo del fútbol, especialmente en jóvenes y mujeres”, sostuvo.

Un problema que puede cambiar la logística del Mundial
El trayecto entre Nueva York y el estadio —de apenas 30 kilómetros y unos 30 minutos de duración— se perfila como un punto crítico en la planificación del torneo.
Más allá del debate político y económico, la preocupación central es clara: si el costo de transporte se mantiene, el impacto podría sentirse en la asistencia y en la experiencia global del evento.
En un Mundial que promete romper récords dentro y fuera del campo, el primer partido ya empezó… y se juega en el bolsillo del hincha.
