La selección ecuatoriana volvió a dejar sensaciones encontradas tras empatar frente a Marruecos, en un resultado que abre el debate: ¿es realmente positivo para “La Tri” o empieza a ser una señal de alerta?
Con este empate, Ecuador suma 8 igualdades en sus últimos 10 partidos, una estadística que refleja regularidad, pero también una clara falta de contundencia para cerrar los encuentros. Si bien el rival era de alto nivel —una de las selecciones más fuertes del mundo— la exigencia comienza a crecer para un equipo que apunta al Mundial 2026.

El único gol de Ecuador lo marcó John Yeboah, quien definió el resultado en un duelo muy disputado. Sin embargo, una de las acciones más decisivas fue el penal atajado por Hernán Galíndez, consolidándose ambos como las grandes figuras del compromiso.
En lo colectivo, el rendimiento fue alto. Destacaron en ofensiva Alan Minda y Gonzalo Plata, mientras que el mediocampo fue liderado con autoridad por Moisés Caicedo. En defensa, la solidez fue clave con un bloque implacable conformado por Willian Pacho, Piero Hincapié, Joel Ordóñez y Alan Franco.
Sin embargo, el problema sigue siendo el mismo: la falta de gol. A pesar de generar momentos positivos y mostrar buen funcionamiento por tramos, el equipo no logra traducir su dominio en resultados contundentes. Además se notó otro juego con las variantes.
El punto más crítico del partido llegó en el minuto 88, cuando Marruecos consiguió el empate tras una jugada de balón parado. Ecuador no supo sostener la ventaja, dejando escapar una victoria que podía marcar un antes y un después en su proceso.
El empate deja una sensación agridulce. Por un lado, competir de igual a igual ante una potencia mundial reafirma el crecimiento del equipo; por otro, vuelve a evidenciar que para aspirar a un rendimiento histórico en el Mundial 2026, Ecuador necesita dar un paso más y empezar a ganar este tipo de partidos.
