Apenas tres días después del encendido de la antorcha, los preservativos gratuitos en la Villa Olímpica de los Juegos Olímpicos de Invierno se agotaron. El dato, confirmado por medios italianos, volvió a poner sobre la mesa un tema que cada edición genera titulares: sexo, prevención y logística en el mayor evento deportivo del planeta.
Desde hace décadas, el Comité Olímpico Internacional (COI) impulsa campañas de sexo seguro entre los atletas. No es un secreto que en la Villa Olímpica conviven miles de deportistas jóvenes durante varias semanas, y la política ha sido clara: mejor prevención que escándalo sanitario.
En esta edición invernal, con más de 3.000 atletas distribuidos en sedes de los Alpes italianos, se dispusieron cerca de 10.000 preservativos gratuitos. Sin embargo, en solo 72 horas ya no quedaba stock disponible, generando sorpresa y críticas por la aparente falta de previsión.
¿Cuántos preservativos se entregaron en los JJ.OO. de Invierno?
El número —10.000 unidades— contrasta con lo ocurrido en los Juegos Olímpicos de París 2024, donde se distribuyeron alrededor de 300.000 condones durante la cita veraniega. La diferencia es evidente, aunque también lo es el volumen de participantes entre unos Juegos de verano y unos de invierno.
Si hacemos cuentas rápidas, el promedio proyectado en esta edición invernal era de tres preservativos por atleta. Claramente, la estimación quedó corta. La alta demanda demuestra que la iniciativa de prevención sí se utiliza, pero también deja en evidencia que la logística no estuvo a la altura del precedente reciente.
El propio gobernador de Lombardía, Attilio Fontana, se refirió al tema bajo el lema “La salud ante todo: prevención y sentido común”, mientras promovía paquetes con el símbolo regional en la villa de Milán. El mensaje institucional apunta a reforzar la campaña y reponer suministros.
¿Por qué el COI reparte condones en la Villa Olímpica?
La política no es nueva. Desde finales de los años 80, el COI distribuye preservativos para fomentar el sexo seguro y prevenir enfermedades de transmisión sexual. Más allá del morbo mediático, se trata de una estrategia de salud pública.
