A menos de cinco meses para el inicio del Mundial 2026, una polémica inesperada sacude al fútbol internacional. Alemania, una de las selecciones más históricas de la Copa del Mundo, podría verse envuelta en un escenario extremo: no presentarse al Mundial 2026 debido a tensiones políticas con Estados Unidos, uno de los países anfitriones del torneo.
La advertencia no proviene del ámbito deportivo, sino del político. Jürgen Hardt, portavoz de política exterior del bloque conservador CDU/CSU en el Bundestag alemán y figura cercana al canciller, planteó públicamente esta posibilidad en declaraciones recogidas por medios internacionales como Bild. Aunque aclaró que sería un último recurso, la sola mención encendió las alarmas en la FIFA y en el entorno del fútbol mundial.
¿Por qué Alemania analiza no jugar el Mundial 2026?
El origen del conflicto no está en el fútbol, sino en la geopolítica internacional. La tensión surge por la postura del presidente estadounidense Donald Trump respecto a Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca y pieza estratégica clave en el Ártico. Trump ha reiterado su interés en que Estados Unidos tome control de Groenlandia, incluso mencionando escenarios de compra o anexión.
Estas declaraciones provocaron fuertes críticas en Europa. Alemania, junto a otros países de la OTAN, considera esta postura una amenaza al equilibrio geopolítico y al derecho internacional. Para sectores políticos alemanes, participar en un torneo organizado parcialmente por Estados Unidos sin resolver estas fricciones podría interpretarse como una señal de normalización diplomática.
Hardt fue claro: Alemania solo contemplaría un boicot si el conflicto escala y no existe una salida diplomática, dejando el deporte como herramienta simbólica de presión política.
¿Puede la FIFA permitir que Alemania se retire del Mundial?
Desde el punto de vista reglamentario, una retirada de Alemania del Mundial 2026 sería un golpe histórico para la FIFA. El ente rector siempre ha defendido la separación entre política y deporte, aunque precedentes como boicots olímpicos o sanciones a selecciones por conflictos internacionales demuestran que esa línea no siempre es clara.
La selección alemana, cuatro veces campeona del mundo, es una de las marcas más fuertes del torneo. Su ausencia afectaría no solo lo deportivo, sino también derechos televisivos, patrocinadores y la narrativa global del Mundial.
Un Mundial marcado por la política
El Mundial 2026, que se jugará en Estados Unidos, México y Canadá, aspira a ser el más grande de la historia con 48 selecciones. Sin embargo, este episodio confirma que el fútbol no está aislado de la coyuntura internacional.
