En una conversación con ACCIÓN Podcast, Enner Valencia, habló sin filtros sobre uno de los episodios personales más comentados: el día en que salió del estadio Atahualpa en camilla durante las eliminatorias sudamericanas, y la polémica legal que enfrentó por la manutención de su hija.
El jugador, actual delantero del Pachuca de México, reveló que detrás del mediático incidente hubo mala información, presión externa y un intento de hacerlo quedar como deudor, pese a que, según dijo, la deuda ya había sido saldada.
“Hay mucha mala información. Cuando estaba en la concentración me llamó el coordinador y me dijo que estaban diciendo que no había pagado. La Federación envió un cheque de 10.000 dólares para evitar problemas antes del partido. Luego yo devolví ese dinero. Pero al final, cada mes cambiaban la cifra: un mes 5.000, otro 7.000, después 10.000, y luego querían subirlo a 30.000. Ahí dije: ‘¿30.000 para qué necesita la niña cada mes?’”, relató.

“Aprovecharon el partido para hacerlo mediático”
Valencia recordó que el incidente ocurrió antes de un partido de eliminatorias en Quito, cuando, según él, las autoridades intentaron notificarlo judicialmente.
“Todo comenzó previo al partido. Había muchos policías en el estadio. El médico me dijo que si iba al hospital no podían llevarme preso porque ya se había pagado, pero querían hacer problema, querían hacerlo mediático”, explicó.
El delantero aseguró que la escena en la que fue retirado en camilla fue malinterpretada.
“Mucha gente pensó que me llevaban detenido. Pero los que corren atrás en el video son guardias del estadio, no policías. Después, cuando vi las imágenes, parecía que iba un narco en esa ambulancia”, dijo entre risas.
El jugador insistió en que el hecho fue utilizado para generar impacto mediático justo antes de un partido clave.
“Estuve toda la semana en Quito y pudieron notificarme antes. Aprovecharon el partido, querían molestar y hacerlo público”, afirmó.
“Mi hija no tiene la culpa de nada”
Enner también contó que, tiempo después, vivió otro momento doloroso relacionado con su hija mayor, cuando recibió una llamada informándole que la niña había sido dejada encerrada en un carro mientras su madre estaba dentro de un casino en Miami.
“Fue durísimo. Mi esposa estaba en labor de parto cuando me llamaron para decirme que mi hija estaba encerrada en un carro. Al día siguiente tuve que viajar a Miami. Cuando llegué, me dijeron que la niña estaba en una casa de acogida y su mamá en la cárcel”, narró.
El delantero relató que decidió actuar desde el perdón y no desde el rencor.
“Pude haber puesto cargos, pero no quise. Dije: ‘Si ella me entrega la niña y firma que la patria potestad queda conmigo, no le pongo ninguna traba. Que haga su vida’. Y así fue. Desde ese momento, mi hija está conmigo”, contó emocionado.
Valencia también agradeció el apoyo de su representante y amigo, Gonzalo “Chalo” Vargas, quien lo acompañó en todo el proceso.
“Chalo siempre ha estado ahí. Me acompañó a Miami, me ayudó a resolver todo. Gracias a él y a Dios pude recuperar a mi niña”, reconoció.
Fe, familia y lecciones
Para Enner, este episodio marcó un antes y un después en su vida personal y espiritual.
“Dios sabe por qué hace las cosas. Peleé tanto por mi hija, y al final entendí que ella no tenía la culpa de nada. Solo quería estar bien y tener paz. Esas cosas duras te fortalecen”, concluyó.
El jugador reafirmó su compromiso con su familia y su fe, dejando atrás los rumores y mostrando el lado más humano de quien, fuera de las canchas, también ha debido enfrentar sus propias batallas.
