En una ciudad que se mueve todos los días entre oficinas, reuniones, tráfico y pendientes, contar con una tienda cercana y con precios convenientes se vuelve parte de la rutina. En Quito, Mini de Mi Comisariato buscó posicionarse como esa opción práctica y accesible para resolver compras cotidianas sin alejarse del camino.
A través de la campaña “Atrapa y Gana”, la marca reforzó su presencia en distintos puntos de la ciudad, conectando especialmente con oficinistas y personas en constante movimiento. La dinámica permitió que una compra cotidiana también se transformara en una experiencia interactiva desde el celular.

La mecánica fue simple: los usuarios podían escanear un código QR disponible en tienda, participar desde su dispositivo móvil y tener la oportunidad de ganar premios instantáneos. La propuesta apostó por unir cercanía, conveniencia y tecnología dentro de una experiencia fácil de integrar en el día a día.
Además del componente promocional, la campaña buscó destacar atributos clave de Mini de Mi Comisariato: su presencia cercana en la ciudad y una propuesta de valor pensada para resolver compras del día a día con precios convenientes. El concepto creativo se enfocó en acompañar el ritmo urbano de Quito desde una lógica simple: estar cerca y ofrecer una solución útil en el momento justo.
Como parte del cierre de campaña, se desarrolló un reel enfocado en mostrar el movimiento real de la ciudad: personas entrando y saliendo de oficinas, recorridos dentro de tienda, interacción con la dinámica digital y la experiencia de recibir premios en el mismo punto de compra.
La propuesta audiovisual mantuvo una línea cercana y urbana, alineada al comportamiento cotidiano de los quiteños y reforzando el mensaje de que una compra cotidiana también puede convertirse en un momento inesperado y positivo.
Así, Mini de Mi Comisariato cerró “Atrapa y Gana” consolidando una comunicación enfocada en cercanía, conveniencia y experiencias simples pensadas para el ritmo de la ciudad.
